# Cuatro
- 2014

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Derivación Total: Tesis sobre Espacio-Tiempo Urbano

Colectivo Declinación magnética / Grupo Península


RESUMEN: En época de dislocación geopolítica total, ¿cómo saber qué es Norte o qué es Sur? Bagdad, París, Río, New Orleans tienen barrios que son Norte y barrios que son Sur. Ciudades y países enteros pueden pasar de ser Norte a ser Sur de la noche a la mañana. Detroit, Grecia y España eran Norte y ahora son Sur. Si los espacios están entrecruzados, también lo están los planos temporales: geometrías insospechadas unen formas de desposesión y de resistencia pasadas, presentes y futuras. De hecho, en el espacio-tiempo rizomático de la sincroni-ciudad, el pasado no es pasado porque no ha terminado de pasar, y el futuro no está ’por-venir’ porque su huella ya está aquí. Convertidos en los negros de nuevas esclavitudes, en una constelación de subjetividades desposeídas en formatos desiguales en los circuitos de la precariedad neoliberal, nuestra esperanza está precisamente en el símbolo de los Jacobinos Negros, que dejaron de ser Homo Sacer y se alzaron en las plantaciones de Haití.

PALABRAS CLAVE: Norte/ Sur global, capitalismo, espacio-tiempo rizomático, subjetividades neoliberales, entre-cruzamiento, sincroni-ciudad, resistencia, Jacobinos Negros


The past is never dead. It’s not even past

W. Faulkner

The future is already here. Only it’s unevenly distributed

W. Gibson

I

Total Magnetic Drift

Alguien cambió el nombre de nuestro grupo por error, tornando Declinación Magnética [1]- que alude a la diferencia entre el norte magnético y el geográfico - en “Derivaciones” Magnéticas- lo cual es en sí mismo un ejemplo de deriva semántica por magnetismo entre dos términos. Pero a veces en los grandes errores hay grandes aciertos. Se sabe que el planeta Tierra ha experimentado varias veces la inversión de los polos magnéticos y geográficos, junto con alteraciones bruscas y catastróficas del eje de rotación y las placas tectónicas. Y quizás hoy ya no estamos en tiempos de simple incertidumbre- de “declinación” entre un concepto del Norte y otro concepto del Norte- sino de dislocación geopolítica total. ¿Cómo saber qué es Norte o qué es Sur? Olvidemos la brújula y el mapa, salgamos a la calle, respiremos el aroma del viento para saber de dónde viene. Bagdad, París, Río, New Orleans tienen barrios que son Norte y barrios que son Sur. Un barrio, una calle cualquiera de tu ciudad puede pasar de ser Norte a ser Sur o viceversa casi de la noche a la mañana, reformateando vidas y edificios como en la Dark City de Alex Proyas (1997); una película que se adelantó a Matrix y la superaba de antemano. Ciudades completas pueden desaparecer de súbito y reaparecer en otro continente que sea más Sur o más Norte: esto se llama “efecto Bilbao” o “efecto Detroit”. Puede suceder con países enteros: España y Grecia eran Norte y ahora son Sur- han cambiado de posición en la corteza terrestre. Este es el tema de la incomprendida 2012 de Roland Emmerich (2009)- que no es una película de catástrofes como todo el mundo cree, sino un tratado político secreto: como si no se tratase de geología sino de los mercados financieros, los continentes se desplazan y la tierra cambia en cuestión de horas, en medio de tsunamis, terremotos y estallidos volcánicos gigantescos. La élite del 1% -todavía no habíamos aprendido a llamarla así- se salva refugiándose en enormes arcas construidas en secreto, y para las que el derecho de admisión se cobra al precio mínimo de un millón de euros. En una de las arcas vemos a una líder europea que sólo puede ser Ángela Merkel. Tras la catástrofe, el Polo Sur queda recolocado en Wisconsin, y los viejos/nuevos amos y sus lacayos comienzan a repoblar el mundo estableciéndose en Sudáfrica. La Crisis de la Eurozona estalló solo un año después del estreno del film.

II

The Past is not Past

La investigadora norteamericana Caitlin Rosenthal, de la Harvard Business School, se proponía simplemente estudiar la historia de las prácticas mercantiles a principios del siglo XIX y su relación con la organización actual de las empresas. Para su consternación, lo que descubrió la apartó de los mitos sobre la “liberalización de los mercados” y la llevó a la realidad de las plantaciones de esclavos. Al revisar los archivos y los libros de contabilidad de éstas últimas descubrió en embrión o al completo innovaciones que creía típicas del capitalismo actual [2]. Esto es equivalente a la revolución epistemológica en paleontología que transformó nuestra visión de los dinosaurios: de lentos reptiles estúpidos de sangre fría, pasaron a ser bellos y letales veloci-raptores de sangre caliente, perfectas máquinas de matar antecesoras de las aves, y a las que solo la contingencia de un asteroide pudo borrar de la faz de la Tierra. De igual modo, lejos de representar técnicas arcaicas de organización y explotación, las plantaciones de esclavos eran modernidad pura, laboratorios de vanguardia donde se estaban inventando las herramientas de gestión y las estrategias de incremento de la productividad que se enseñan hoy en día en las escuelas de negocios. La esclavitud y el imperialismo, que habían decaído en la Edad Media, fueron reinventadas por el capitalismo moderno en la matriz de la colonialidad y -como el genoma de los dinosaurios en el de las aves actuales- persisten en su ADN, prestos a recombinarse y reactivarse de mil maneras en los genotipos del neoliberalismo. Karl Marx intuyó esto y mantuvo correspondencia con Abraham Lincoln a través de conocidos comunes [3]. El pasado no es cosa del pasado, y ni siquiera ha dejado de pasar. Hacia 1830, por ejemplo, los dueños de esclavos ya utilizaban instrumentos financieros muy sofisticados para capitalizarse. Establecían bancos con los que contraían hipotecas sobre el valor de mercado de sus esclavos (calculado en unidades de productividad por sujeto, que podían ser números enteros o fraccionarios), y a continuación dichas hipotecas se securitizaban, convirtiéndose en bonos comercializables en los circuitos de derivados financieros de todo el mundo, llegando a cotizar en las bolsas de Londres, París, o Amsterdam, donde crearon verdaderas burbujas especulativas. Una de las firmas que más éxito tuvo con estas prácticas era un banco fundado en Alabama. Se lamaba Lehman Brothers [4]. Uno de sus ex-directivos europeos es en este momento ministro del Gobierno de España [5].

III

Unevenly Distributed Future

Lenin, Einstein, Gandhi, Heisenberg, Hitler, Picasso, Mussolini. Ya estaban todos allí. Hacia 1910, cuando la mayor parte del mundo dormía, las fuerzas del siglo XX ya estaban allí, visibles para quien supiera juntar las piezas del puzle. Sólo Virginia Woolf se dio cuenta, y por eso afirmó -sin ser comprendida por muchos- que en algún momento en torno a diciembre de 1910, el carácter del ser humano había cambiado. Igualmente nuestro futuro no es futuro; el porvenir no está “por venir”: ya está aquí, aunque distribuido de forma desigual, disperso en fragmentos que una arqueología del mañana debe reconstruir [6]. En Elysium (2013) de Neill Blomkamp, la humanidad del 2154 se ha escindido en dos categorías biopolíticas: la inmensa mayoría malvive en un planeta convertido en vertedero miserable, mientras un 0,001% habita en un enclave orbital de lujo, donde los tratamientos médicos avanzados les mantienen sanos y jóvenes. Son casi inmortales y viven literalmente en el cielo. Decía Theodor Adorno que la verdad del psicoanálisis residía en sus exageraciones. De igual modo, la imagen exagerada y literal de Elysium es la verdad última, el sentido desnudo, simple y brutal, del proyecto histórico del neoliberalismo como dominio de clase que transforma la dialéctica de amos y esclavos en la escisión entre dioses y mortales. Y no está “por-venir”; ya está aquí. Las escenas correspondientes a la Tierra se rodaron en un vertedero de México que ya existe; el hábitat orbital se basa en un diseño de 1975 (el toroide de Stanford) cuyos planos ya existen [7]; y los edificios de dentro de Elysium ya existen -son los de la Ciudad de las Ciencias en Valencia, de Santiago Calatrava [8]. De hecho, lo más importante del film es precisamente este detalle que nos impide volver a ver todas estas arquitecturas y urbanismos de la misma forma. No son lo que son, son lo que serán. Donde en las obras de Calatrava creíamos ver la osamenta blanqueada de un dinosaurio descomponiéndose al sol, yace en realidad lo contrario: el exo-esqueleto en formación de un animal del futuro materializándose paulatinamente ante nuestros ojos -primero la espina dorsal, luego la musculatura, luego los nervios, luego un sistema político entero. Sal a la calle y entorna los ojos: verás por doquier fragmentos de arquitectura institucional surgiendo poco a poco, verás los embriones o embajadas de una existencia post-humana o subhumana.

IV

Sinchronycity = Synchrony City

Si el pasado no es pasado porque no ha terminado de pasar, y el futuro no está “por-venir” porque siempre ha venido ya de antemano y está aquí, tampoco hay un presente -un pre-ente idéntico y contemporáneo de sí mismo- ni dentro ni fuera de ti. [Tú también eres un ensamblaje] No hay presente: hay un aquí y un ahora; de hecho, hay muchos (como Einstein supuso) -pero están constituidos por fragmentos de las memorias, amnesias, lamentaciones, narraciones, represiones y voces que llamabas “pasado”, y los deseos, temores, planes y promesas que llamabas “futuro”- de modo que no hay presente sino constelaciones formadas por las sombras del “futuro” y del “pasado” -no hay ontología sino espectrología (ontology-hauntology [9]), ni dentro ni fuera de ti (je est un autre).

Sal a la calle y vuelve a mirar. Pese a su ideología, el capitalismo no es un espacio anisotrópico newtoniano. “Norte” y “Sur” son en realidad tecnologías espaciales de acumulación y desposesión que pueden desplegarse a cualquier escala, y en cualquier coordenada; de hecho, pueden alterar la métrica y la geometría del espacio-tiempo mismo en términos económicos y políticos: las barreras, las fronteras, la conectividad, las distancias, pueden estirarse o encogerse, tornarse líquidas o infranqueables. El entrecruzado de nortes dentro del “Sur” y sures dentro del “Norte” en la ciudad neoliberal es solo una posibilidad entre muchas; cualquier dispositivo de territorialidad capitalista, en cualquier continente, es un ensamblaje de dinámicas “norte” y dinámicas “sur”. La iniciativa Frontex convierte las fronteras de la Unión Europea en tecnologías externalizables que pueden desplegarse en las costas de Senegal; y los controles policiales basados en perfiles étnicos las internalizan como técnica policial desplegable a la vuelta de la esquina, en el intercambiador de transportes de tu barrio. Los carros de combate de Bagdad circulan por Ferguson, Missouri; África combate en Lavapiés, en Madrid, y en los banlieues de París. Brixton en Londres es un campo de operaciones de la guerra de Afganistán. Tu ciudad está al Norte y al Sur de sí misma. Esa calle, esa esquina, están en tu ciudad y en la sombra de otra ciudad. China Miéville lo llama cross-hatching en su tratado de urbanismo fantástico titulado The City and The City [10] .

Sal a la calle y vuelve a mirar. El pasado no es “lo pasado” y el porvenir no está “por- venir”. Es la sincronicidad de tu sincroni-ciudad, donde conviven distintos regímenes de espacio-tiempo entrecruzados en estructuras fractales y rizomáticas, y el aquí no es simplemente aquí y el ahora es mucho más que ahora. La experiencia vital del tiempo que el capitalismo genera está dominada por los fantasmas del tiempo lineal evolucionista (o como Walter Benjamin advirtió, por el no-tiempo de los ciclos de la moda cuya repetición vacía de significado toda verdadera novedad), pero más allá del velo de la ideología, la crono-estructura del capitalismo es mucho más compleja. El colonialismo y la esclavitud por ejemplo, no se encuentran en un punto “superado” de nuestro “pasado”, sino que constituyen ensamblajes modulares dentro del repertorio perenne de maquinarias de dominio y acumulación que el capitalismo puede recombinar y volver a desplegar en nuevas modalidades, en cualquier época y lugar. El apartheid se reinventa en Palestina. La moderna empresa neoliberal reinventa las técnicas de productividad de la plantación esclavista. No hay en juego una flecha del tiempo irreversible y evolucionista, sino temporalidades que se entrecruzan en todas direcciones.

Y también existe un ahora Ahora-Siempre-Abierto (el Jetzt-Zeit revolucionario de Benjamin), una crono-dimensión paralela donde la fecha siempre es 1789, o 1871, o 1968, o 2011, parce que c’est le même combat. Un mundo alternativo que a veces toca el nuestro, aunque luego parezca desparecer de nuevo durante siglos o décadas; pero un día reventarán las costuras del tiempo, y como las Criaturas del Espejo de Borges, en nuestro universo entrarán -desde ese otro que siempre fue su sombra- todos los bagaudae, los goliardos, los cimarrones, los Levellers ingleses, los Sans-Culottes y los comuneros de París, los jacobinos negros de Haiti, los partisanos y los guerrilleros de todas las resistencias y todas las revoluciones, y se convertirán en nosotros para rehacerlo todo para siempre.

V

Letter from a Black Jacobin

London, April 2014

Dear Julia

I have been going through the materials for the Z. Symposium, and I must say that although there are a few interesting things, the whole paradigm upon which they are based seems to me to be fundamentally outdated on a number of counts, and as a result, potentially rather useless and even counter-productive from the perspective of critical thought. Since I have not been able to find any online article with a relevant overview of the issues involved, I have decided to sketch here a few theses from my own theorisations (fragments from an article I am writing). I hope you find them useful- and if not convincing, at least thought-provoking:

1- The whole approach in the attached documents from the Symposium seemed to me to be fundamentally pre-Crisis, i.e. from a by-gone world where there were, on one side the "migrants" in all their fragile, vulnerable ontology, and on the other side the European (or “First World”) "citizens", in their ontological plenitude as solid juridico-political subjects under the rule of law in a welfare state (État social et démocratique du droit). How very ’90s! The polarities (in those days) were effectively -as is outlined in a diagram in one of the texts-, "the migrant-as-problem" vs "the migrant as wealth". The "migrant as problem" was the semantic core of New Extreme Right discourse (Front National, etc), and the "migrant as wealth", in turn, while seemingly unimpeachably "progressive", could easily drift semantically down the path that led in actual fact to either a) depoliticised, NGO-style, namby-pamby, kumbayá-style glamorisation of ethnical difference and identity, or b) the corporate discourse of "human resources". So the choice was that you could either side with the Neo-fascists, or the Neoliberals, or the NGOs (all post-political in different ways).

2- After the onset of the Crisis, this whole approach is no longer tenable- if it ever was. Especially in Southern Europe (and elsewhere as well), what we are witnessing is the growing precarization of whole sectors of the population as the constitution of the social-democratic state and the whole sphere of rights is eroded or dismantled (in the name of austerity, debt, security and the war on terror, etc). As Achille Mbembe magisterially puts it (in the interview that you sent us, Julia), what we are increasingly experiencing is the "devenir-nègre-du-monde" [11]. "It is increasingly meaningless and politically misleading to talk in terms of “migrants” vs “citizens”, when in fact what we have is a whole constellation of new, unevenly disempowered subjectivities of multiple kinds, whose rights vis-à-vis the neo-liberal state and the new biopolitical networks of decentred governance have been deconstructed in a myriad different ways. The solid, ontologically substantial European subject as a strong juridico-political reality... Il n’existe pas! We are all going to be Blacks of Different Colours. This should be our new paradigm, and our new war cry.

3- Many of those who (rather uncritically) celebrated the death of the Nation-State with the advent of Globalization failed to see that the modern Nation-State was actually a three-fold structure, or rather the nexus of three social assemblages that have existed in one form or another throughout the history of humankind: territory, power, and populations (or land, authority and people in another vocabulary). The modern Nation-State stitched together these three components through the liberal-democratic constitutions and the rule of law as guarantee of rights. By blowing to pieces the Nation-State as nexus, neoliberal capitalism has not only dislocated the fixed correspondence between power and territory, it has also fundamentally liquidated the possibility of anchoring any of the elements in the triad to the other two -such that populations, power structures and territories can no longer be made to match one another in any stable, homogenous configuration. This means the death of rights. Subjects are precarious assemblages of ever-shrinking juridical entitlement, caught in biopolitical networks of debt and security ("l’homme endetté et sécurisé" that Negri and Lazzarato talk about) [12].

The People as sovereign is thus dismantled through the deconstruction of the subjects that formed the People as constituent power -the ordinary people who together were "We, The People". As "populations", people are likewise deconstructed into a myriad deracinated ethniticies pitted against one another in striated urban spaces. And constituted Power in turn is no longer in the seat of Government, but unevenly scattered throughout unaccountable networks of managerial "governance", or in the capillary everyday-ness of communicative capitalism and other forms of exploitation. Territories are no longer fixed geographical continua, either, but mutable, splintered, labyrinthine juxtapositions of zones with internal and external walls, gated areas and no-go areas, extra-legal detention centres next to shopping malls, border controls in the middle of the inner cities, etc.

4- In this context, without any solid anchoring for rights, the basic fact about the human condition under Neoliberalism is that ANYBODY, fucking ANYBODY (yes, you too, Hypocrite lecteur, - mon semblable, - mon frère!) may become, from one day to the next, homo sacer- expendable, stateless, refugees or migrants. Anybody. This truth may still be hard to grasp from the cosy smugness of (soon to be extinct) middle-class existence in Germany or Finland. But ask the young people in Greece or Spain, who are leaving their countries in droves and never expected to.

5- Existential security- the certainty that nothing bad is likely going to happen to you, that health, food, shelter, comfort and freedom are guaranteed for you and your kin- is disappearing for most of the population not included in the 1%. Life without existential security is life in fear- and as Roy Batty famously put it in Blade Runner, to live in fear is to be a slave. The life of a slave, in turn, as many anthropologists have pointed out, is a kind of non-life or social death. The life of the Walking Dead [13].

6- "The anatomy of man explains the anatomy of the monkey", and not vice versa, Marx said in the Grundrisse [14]. Our condition is not (yet) slavery, but the anatomy of slavery is contained in the anatomy of current capitalism, and our fate within it.

7- We Are All Blacks of Different Colours.
8- Toussaint L’Ouverture and the Black Jacobins- that’s our hope. Let us rise from the plantations of precariousness, unemployment, surveillance, incarceration and debt. Let us unite. Let us rise.

Yours faithfully,

J.M.

VI

The City and You

Live, and take comfort. Thou hast left behindd

Powers that will work for thee; air, earth, and skies;

There’s not a breathing of the common wind

That will forget thee; thou hast great allies;

Thy friends are exultations, agonies,

And love, and man’s unconquerable mind

William Wordsworth

To Toussaint L’Ouverture (1807)

En tiempos de Edgar Allan Poe, las casas eran el símbolo de la psiche; con La Caída de la Casa Usher, la equivalencia semántica era la del yo derrumbándose. La psicología era arquitectura de tres plantas -ego, super-ego e id. Hoy la ecuación ha cambiado -es la ciudad la que te encarna y tú a ella porque como ella tú también eres un ensamblaje de espacio-tiempos entrecruzados, una red de actantes, una máquina socio-técnica que no se puede separar de las otras que la configuran, como la red de metro donde viajas escribiendo esto- el hipertexto urbano que conecta las geografías de tu existencia. Eres un crono-arqueólogo de esta ciudad; quieres rastrear su geometría temporal post-einsteiniana, sus tiempos entrecruzados. Sabes que los personajes de La Jetée de Chris Marker y de Twelve Monkeys de Terry Gilliam van en el mismo vagón que tú, crees ver sus rostros fugazmente en los corredores, registrados en las cámaras, desapareciendo tras esas puertas que nadie sabe adónde llevan. Te gustaría ir tras ellos, hackear esta ciudad, re-cortar y pegar sus espacios, explorar sus conexiones inverosímiles, sus planos estriados y hostiles. Sabes que andan cerca sus perseguidores, los que ya se comportan como un ejército de ocupación humillando a la población de una ciudad devastada, con sus barreras y puestos de control, su estrategia urbanística antidisturbios, su concepción de la planificación urbana como preparación de la represión urbana. Eres un corresponsal de ese urbanismo policial-militar, de esa guerra futura, ese estado de excepción, y sabes que tus palabras -como la gente de la que hablan- pueden ser ilegales de un momento a otro. Pero como le prometió Wordsworth a Toussaint L’Ouverture, hay cosas que el Viento Común no puede olvidar.

Y viajas en el Metro escuchando Going Underground, la desafiante canción anti-thatcheriana que cantaba el grupo The Jam cuando había que resistir en aquellos tiempos en que te repetían una y otra vez que No Había Alternativa.

You choose your leaders and place your trust / As their lies wash you down and their promises rust / You’ll see kidney machines replaced by rockets and guns

Y te das cuenta de cómo ha terminado ese ciclo y el tiempo en que no había tiempo sino eterno presente capitalista sin historia y sin alternativa, y después de todos esos años en el Metro, going underground, sales a la calle al fin y ves el Sol, y la Resistencia entera sale contigo, y te llamas Revolución.


BIBLIOGRAFÍA

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- Hardt, M. & Negri A, (2012) Declaration

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- Sprinker M., (ed) (1999), Ghostly Demarcations: A Symposium on Jacques Derrida’s Spectres of Marx, London: Verso.


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Notas

[1Declinación Magnética es un grupo de investigación y producción formado por artistas visuales, teóricos y comisarios.

URL: http://declinacionmagnetica.wordpress.com/

[2Caitlin C. Rosenthal es Harvard-Newcomen Postdoctoral Fellow in Business History, en la Harvard Business School.

URL: http://scholar.harvard.edu/files/rosenthal/files/rosenthal_cv.pdf

Sus investigaciones forman parte de un proyecto titulado “From Slavery to Scientific Management: Capitalism and Control in America, 1754-1911”. Ver resumen en Johnston, 2013; ver también Nichols, (2011).

[3Sobre la correspondencia entre Marx y Lincoln, ver Blackburn, 2011; sobre la relación entre Marx, las organizaciones obreras británicas y Lincoln, ver Heartfield, (2012).

[4Ver Baptist & Hyman 2014; para una visión general sobre la esclavitud como generadora del capital del que surgió el Capitalismo, ver Ott (2014)

[5Señala Susan Buck-Morss (2000), siguiendo a Eric Williams y C.L.R. James, cómo la esclavitud llegó a permear por completo el sistema económico occidental desde mediados del siglo XVII; y cómo se trataba de una institución de explotación capitalista esencialmente moderna, y no una reliquia de una etapa superada. El desafío consiste ahora en repensar cómo ciertas tecnologías de acumulación y desposesión características del esclavismo siguen permeando el capitalismo actual.

[6Ver Jameson, (2005), sobre todo el capítulo “The Future As Disruption”.

[7Sobre el Toroide de Stanford ver Merchant, (2013).

[8También aparece el Sony Centre de Berlín de Helmut Jahn. [Ver la página oficial http://www.elysium2013-movie.com/news/9/61/Real-Life-Locations-Used-in-Elysium/#.VANDcWPgV8E]. En una de las páginas web “ficticias” asociadas a la película [http://www.welcometoelysium.com] un recorrido virtual por las propiedades inmobiliarias de Elysium nos informa de que la lujosa decoración de las viviendas ha sido concebida por la “Comisión Guggenheim”: "All Elysium homes are decorated with consult from the Guggenheim Commission for Elysium Beautification. Exceptionally appointed, each home includes a Steinway grand piano, Italian marble floors and pre-emptive climate design". En el futuro representado en el film, las instituciones del mundo del arte han finalizado su absorción en los circuitos especulativos del capital financiero, bastante avanzada ya hoy en día, y son directamente proveedores de accesorios del sector inmobiliario orbital.

[9Sobre espectrología ver Derrida (1993), y su contra-libro Sprinker (ed) 1999.

[10Miéville, (2009). Ver también el artículo "crosshatch" en la Encyclopedia of Fantasy (Clute & Grant [eds], 1997) [http://sf-encyclopedia.co.uk/fe.php?nm=crosshatch] "in many fantasy tales the demarcation line is anything but clear-cut, and two or more worlds may simultaneously inhabit the same territory".

[11Moussaoui, (2013); Mbembe, 2013.

[12Lazzarato, (2011); Hardt & Negri, 2012: "the indebted, the mediatized, the securitized, and the represented".

[13Sobre “esclavitud y muerte social” ver Patterson, (1982); sobre la economía política de los Zombies, ver Powers 2013

[14Marx, K., 1973 (1856): p. 105