# Tres
- 2013

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Imágenes y sociedades de control

Este número 3 de Re-visiones debe su tema marco –“Imágenes y sociedades de control” – al último de los seminarios realizados en el proyecto Imágenes del arte y reescritura de las narrativas en la cultura visual global, un encuentro con Maurizio Lazzarato que acababa de publicar el libro La fábrica del hombre endeudado. Ensayo sobre la condición neoliberal [1]. El seminario transcurrió en momentos álgidos de la crisis económica que afectaba especialmente a España –en tanto formaba parte de los PIGS– cuando el capital, en uno de esos inevitables acomodamientos a los que nos tiene acostumbrados, tira su baja tela de mercader en el suelo y vende los activos tóxicos de los bancos mientras se ajustaban para ello perversas políticas de austeridad. Por entonces los movimientos de ocupación, aunque “mínimos”, intentaron “hacer nacer nuevos espaciotiempos” [2]; pese a la esperanza en las olas sucesivas que se formaban en el mar de una multitud aparentemente imparable a nivel mundial, también cabía ver cómo, por encima de esas olas, el hombre del control, que es –como bien dijo Deleuze– ondulatorio, permanecía en órbita y hacía surf “suspendido sobre una onda continua” [3]. De manera que, si uno de los números anteriores estuvo dedicado –en un cierto tono esperanzador– a la relación entre imagen, cuerpo y saber, y otro a la performatividad de la imagen, ahora nos veíamos atravesados por palabras como crédito, confianza, deuda, descrédito, promesa, culpabilidad, déficit, riesgo, inseguridad, incertidumbre… Con Lazzarato decidimos que siguen más vigentes que nunca sus palabras de hacía casi una década: “El cuerpo paradigmático de nuestras sociedades ya no es el cuerpo mudo forjado por las disciplinas, sino los cuerpos y las almas marcadas por los signos, las palabras y las imágenes” [4]. Cada día nos levantábamos ‘marcados’ por esas palabras y esas imágenes, esos signos que nos situaban al borde del abismo; los medios dominaban a su perfección el sublime dinámico y especialmente el matemático, sometidos como estábamos al talibanismo de las cifras: “Como la del Gran Cañón, la caída de los bancos puede ser un espectáculo aterrador a la par que sublime”, decía en 2008 el urbanista y escritor Mike Davis en Reflexiones frente al abismo [5]. La vieja fantasmagoría que nos constituía desde el libro I de El capital de Marx hasta la Sociedad del espectáculo de Debord se desplegaba en un lenguaje-bloque, un discurso-camisa de fuerza que nos negaba cualquier genealogía crítica y transparente del estado de cosas que nos había llevado a esas frases lanzadas desde los medios, el “abrazo mortal entre deuda y banca” o el hecho de estar “al borde del abismo financiero”.

“El hombre ya no está encerrado, sino endeudado”. Ésta es la conclusión a la que llega Deleuze sobre las sociedades de control en su Post-scriptum [6], un texto breve que, dada la ingente bibliografía al respecto, sigue siendo un lugar inequívoco al que volver. El cambio de la sociedad disciplinaria (Foucault) a la de control que diseña Deleuze está lleno de imágenes, pero son lingüísticas; así “los túneles estructurados del topo son reemplazados por las ondulaciones infinitas de la serpiente”, frente a los encierros como moldes fijos, los controles son una modulación, “un tamiz cuya malla varía a cada punto”; mallas y redes flexibles; contraseñas (cifras) frente a consignas; volver a empezar frente a aplazamiento ilimitado; encierro y disciplina versus aire libre y mecanismos de control. Podemos reconocernos, veintitrés años después, en estos dibujos trazados por él, que ya hemos incorporado de forma inconsciente: los perceptos y los afectos “constituyen la comprensión no filosófica de la propia filosofía” [7].

Re-visiones explora desde diversas aproximaciones este estado de cosas. El texto de Tania Castellano indaga la doble conciencia del sujeto moderno, entre ‘doliente’ y ‘alienado’, desde Film de Beckett hasta algunos artistas que han venido tratando el asunto de la inmersión y la vigilancia tecnológicas. Más allá de las paredes donde se refugia el Object-Keaton, Javier Fresneda nos sumerge en Outernet, que entiende como aquello que “nos permite incorporar las propiedades bajo las cuales la imagen negocia acuerdos entre humanos y no-humanos”. José Miguel Cortés nos advierte desde su artículo que, dentro del aire libre de los flujos, la ciudad está marcada por espacios de control y que la planificación del espacio urbano maneja determinadas tecnologías de dominación que afectan a “aspectos de inclusión o exclusión, de visibilidad u ocultación, de control o sumisión entre los que se desenvuelven los ciudadanos”. Francesca Martínez Tagliavia lleva a cabo una revisión del texto de Gustave Le Bon Psicología de las masas, en donde reivindica la crítica visual como forma posible de derrocar el populismo y la manipulación carismática que reside tras las ideologías dominantes del siglo XX. Es un punto de partida necesario para abordar la cuestión de las masas desde nuevas perspectivas. Brian Holmes, por su parte, nos ofrece una teoría del eventwork como “ruptura intencionada del flujo normalizado de experiencias colectivas con la intención de provocar acción y debate político”. Encontrar una escapatoria de la “sociedad programada” parecería una necesidad urgente, aunque no sencilla. A la luz del pensamiento del último Guattari, Holmes nos plantea un mapa de vectores del mencionado eventwork. Cerrando el número, Julián Cruz esboza una pequeña genealogía de lo que denomina “actos insurreccionales”, aquéllos que intentan escapar a la asfixia del control que ha calado en los huesos de los ciudadanos calculadores y prevenidos, una especie de mise en abyme, de control dentro del control. Incluye una pequeña colección de insurrectos, entre los que se encuentra William Burroughs quien, no en vano, según el Deleuze de los textos que nos acompañan, comenzó el análisis “del control continuo y la comunicación instantánea” [8].

Hay algo en el texto de Deleuze que compete directamente a la Academia. En pocas páginas advierte varias veces del peligro de “las formas de control continuo y la acción de la formación permanente sobre la escuela, el correspondiente abandono de toda investigación en el seno de la Universidad, la introducción de la empresa en todos los niveles de la escolaridad” [9]. La crisis de las instituciones y la instalación progresiva de un nuevo régimen de dominación. Y lo escribe en 1990.

Saber, poder y control se entretejen y tendríamos que seguir preguntándonos por los dispositivos en los que estamos enmarañados. Es claro que las asignaturas que impartimos pertenecen a un sistema de estudios que está “gubernamentalizado” y está bien seguir diciéndolo con Foucault: “las relaciones de poder han sido progresivamente gubernamentalizadas, es decir, elaboradas, racionalizadas y centralizadas en la forma o bajo la protección de las instituciones estatales” [10]. Los múltiples planes de estudio universitarios siguen defendiendo con uñas y dientes disciplinas muy arraigadas, programas hegelianos, y el amparo de muchos profesores para los que, todavía hoy, ‘ya es tarde’ para adecuarse a los tiempos que cambian. Los criterios metodológicos por los que somos evaluados en nuestras investigaciones también se acercan, la mayoría de las veces, a este modelo. Inevitablemente, toda relación de poder entendida en los términos foucaultianos del mismo texto, va acompañada de “un campo de respuestas, reacciones, efectos, invenciones posibles” que se abran a ella. Es decir, de resistencias. Me pregunto si esto sólo ocurre una vez que cerramos la puerta de nuestras clases, introducimos pequeñas mejoras en los programas y formatos distintos para las prácticas, y si sólo éste es nuestro margen de maniobra. Mientras tanto, “obedecemos las reglas de nuestra disciplina (investigar las cosas correctas, publicar en los lugares adecuados, citar a quien se tiene que citar […]) si no, la disciplina te castigará en consecuencia” [11]. El control va, en este caso, de la mano del castigo. Pensar también los asuntos que nos atañen en relación a la investigación, su transferencia, su valoración y su relación con los lenguajes y saberes dominantes [12], es una forma de valorar nuestra capacidad de resistencia o de sumisión al control.

Notas

[1Trad. Horacio Pons, Buenos Aires y Madrid, Amorrortu, 2013. Edición original (2011): La fabrique de l’homme endetté : Essai sur la condition néolibérale, París, Éditions Amsterdam, disponible en http://www.cip-idf.org/IMG/pdf/Lazzarato_interior2_sofi.pdf.

[2Deleuze, G. (1995), Control y devenir. En Conversaciones (pp. 265-276), Valencia, Pre-textos.

[3Deleuze, Post-scriptum sobre las sociedades de control, en Conversaciones, op. cit., p. 282.

[4Lazzarato, M. (2003), Lucha, acontecimiento, Media, trad. Marcelo Espósito, consultado el 20 de diciembre de 2013 en http://eipcp.net/transversal/1003/lazzarato/es/print/.

[5Davis, M. (2008), Reflexiones frente al abismo. Texto de la conferencia impartida en el San Diego City College el 13 de octubre, reproducido en Lavaca.org el 12 de octubre de 2013, disponible en
http://lavaca.org/notas/conferencia-de-mike-davis-reflexiones-frente-al-abismo, consultado el 20 de diciembre de 2013.

[6Deleuze, G. (1995), Post-scriptum, op. cit., p. 284.

[7Deleuze, Carta a Reda Bensmania sobre Spinoza, en Conversaciones, op. cit., p. 260.

[8Deleuze, Control y devenir, op. cit., p. 273.

[9Deleuze, Post-scriptum sobre las sociedades de control, op. cit., p. 285.

[10Foucault, M. (1994), Cómo se ejerce el poder, consultado el 20 de diciembre de 2013 en http://www.unizar.es/deproyecto/programas/docusocjur/FoucaultPoder. Tomado de Le sujet et le pouvoir (El sujeto y el poder), en Dits et écrits (Dichos y escritos) (pp. 222-243), vol. IV, París, Gallimard, p. 241.

[11Shepherd, L. (2012), Transdisciplinarity: The politics and practices of knowledge production, entrada de blog del 23 de noviembre, consultado el 20 de diciembre de 2013 en http://thedisorderofthings.com/2012/11/23/transdisciplinarity-the-politics-and-practices-of-knowledge-production.

[12Como apuntó brillantemente hace años Beatriz Preciado, “[e]n el estado actual de micro_guerra_total por la dominación de la producción de códigos, dar una verdadera cartografía de los saberes establecidos, un plan completo de los vectores de crítica de los saberes y lenguajes dominantes, tornaría en renunciar al juego. Se trata, más bien, de identificar ciertos desplazamientos de los saberes dominantes hacia una multiplicidad de saberes locales o minoritarios” (Preciado, B. [2005], “Saberes_vampiros @ War”, consultado el 20 de diciembre de 2013 en http://biopoliticayestadosdeexcepcion.blogspot.com.es/2010/08/saberesvampiroswar-beatriz-preciado.html (blog de Norberto Gómez, entrada del 31 de agosto de 2010). Edición original (2005), Multitudes, 20, primavera, disponible en: http://multitudes.samizdat.net.