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- 2012

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Bioimagen y general intellect: ¿pueden las imágenes transformar los cuerpos?

Traducción: Ana Iribas (Arte Traducciones)

RESUMEN: Este artículo pretende articular una relación entre la captación financiera de nuestra riqueza inmaterial y las nuevas y poderosas relaciones entre imágenes y cuerpos que han emergido de la ola global de revueltas sociales que comenzó en enero de 2011.
Sugiere la introducción de la noción de ‘bioimagen’, a partir de la noción de Marx de ‘general intellect’ y siguiendo las sugerencias de la filosofía política postoperaísta. Se centra en la hipótesis de un cambio desde la infinita reproductibilidad técnica de imágenes a su infinita reproductibilidad biológica. A través y más allá de las tecnobiológicas y la autopoiesis biovisual del capital mismo, las imágenes biopolíticas transforman los cuerpos y tienen la capacidad de revelar la revolución.

PALABRAS-CLAVE: Cuerpo, imagen, capitalismo cognitivo, reproducción, bioimagen, biopolítica, transformación, encarnación.

Este texto se origina en el congreso KAFCA (Knowledge Against Financial Capitalism, Conocimiento Contra el Capitalismo Financiero), que tuvo lugar en el MACBA, Barcelona, del 1 al 3 de diciembre de 2011. Es algo más elaborado que la conferencia.

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En la primavera de 2011, cientos de emigrantes, que llegaban del revolucionario Túnez a París, desencadenaron un duro conflicto dentro de la metrópolis, reclamando su derecho a circular libremente y su derecho a tener derechos. En noviembre de 2011, el Banco Central de Túnez decide proclamar explícitamente su independencia en el texto legal que concierne a los poderes públicos. “Si no hacemos nada, es simplemente la muerte de la revolución”, dice un camarada tunecino.

Pero, más allá de la catástrofe, el movimiento global ‘Occupy’ –desde las revoluciones en el Magreb y el Mashrek hasta las acampadas españolas y todas las ocupaciones que están teniendo lugar por todo el mundo– nos enseña que estamos experimentando una nueva temporalidad: la temporalidad de la crisis y la temporalidad de la transformación global. ¿Cómo luchan los ‘cuerpos que ocupan’ contra su captación financiera y cómo transforman micropolíticas de resistencia singulares en un poder común para actuar contra ella? ¿Cómo se reapropian, mediante cuerpos e imágenes, de su riqueza y su potencia, que han sido producidas, generadas, creadas por cuerpos, desde el interior –pero en contra– del capitalismo financiero? Como ejemplo, la concentración, en las manos de un solo hombre, de poderes económicos, políticos y mediáticos ha determinado en Italia una homologación de modos de subjetivación y constituye un caso anómalo de violencia: ha normalizado el cuerpo social y lo ha fragmentado, con el fin de controlarlo. Por ello es necesario desarrollar nuestra comprensión sobre cómo las imágenes han llevado a cabo, durante los últimos treinta años, esta in-formación de los cuerpos. Parece haber una modalidad específica por la cual se construye el propio cuerpo, una modalidad determinada por un poder extremo de normatividad e, inversamente, parece haber, también, una capacidad de empoderamiento, que surge desde abajo y que es constituida subjetiva y colectivamente. En el horizonte está la necesidad de reapropiarnos de nuestras vidas, de nuestros cuerpos, mediante la reapropiación de nuestra riqueza común.

Aquí desearía trazar solo una línea en medio de la multitudinaria red de resistencias frente a la apropiación financiera de la riqueza material e inmaterial que estamos produciendo. Con este fin, mostraré dos ejemplos de generación de vida mediante imágenes, más allá de la oposición entre las nociones de producción y de creación y sobre la base de algunas distinciones entre estos dos conceptos. En lo que quisiera concentrarme es en comprender cómo esquivar la captación financiera de nuestra riqueza inmaterial –aquello que constantemente resulta de nuestra creación y nuestra potencia–, construyendo nuevas y poderosas relaciones entre imágenes y cuerpos.

Karl Marx denominó general intellect, en el “Fragmento sobre las máquinas”, al amplio conocimiento social que el capital explota, especialmente con fines de desarrollo tecnológico [1]. Paolo Virno escribe, en relación con el modo de producción postfordista, que el biotrabajo “encarna el general intellect” o “cerebro social” y que este “cerebro social” ya no está incorporado en las máquinas y ya no coincide con el capital fijo, sino que coincide con la cooperación lingüística de una multitud de sujetos vivos:

“En el postfordismo, los esquemas conceptuales y lógicos juegan un papel decisivo y no se pueden reducir al capital fijo, en la medida en que son inseparables de la interacción de una pluralidad de sujetos vivos. El general intellect incluye el conocimiento formal e informal, la imaginación, las tendencias éticas, las mentalidades y los ‘juegos de lenguaje’. Los pensamientos y los discursos funcionan, por sí mismos, como ‘máquinas’ productivas en el trabajo contemporáneo y no necesitan asumir un cuerpo mecánico ni un alma electrónica. La matriz de conflicto y la condición para pequeños y grandes ‘trastornos bajo el cielo’ debe encontrarse en la ruptura progresiva entre el general intellect y el capital fijo que tiene lugar en este proceso de redistribución del primero dentro del biotrabajo” [2].

Hoy en día, el capitalismo financiero se regenera a sí mismo infinitamente y lo hace no solo por medio de lenguajes, sino también por medio del conocimiento y del movimiento de vida e imágenes. Esto significa que hay un mandato performativo de regeneración biológica de la esclavitud. Los cuerpos son morfológicamente modelados por el capital, que se reproduce por medio de la carne. Esto funciona en virtud de una infinita reproductibilidad biológica de las imágenes-cuerpo. ¿Cuáles son, entonces, las estrategias posibles que puede implementar un cuerpo para destruir, desde dentro, su mandato visual performativo de reproducir su propia esclavitud? La incorporación de las imágenes es un recurso del poder financiero pero también puede ser empoderadora para los cuerpos, cuando estos son libres. ¿Cuáles son las imágenes que destruyen, desde dentro, las cadenas de la apropiación capitalista? ¿Cómo arrancar las estrategias y las imágenes de los medios que están incrustadas (incorporadas, prostetizadas) en nuestros cuerpos?

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1. De la infinita reproductibilidad de las imágenes a su infinita reproducibilidad biológica

Al igual que los idiomas, las imágenes “generan movimientos conscientes o automatismos sociales o sistemas políticos”, siguiendo a Franco Berardi y Alessandro Sarti [3]. Las imágenes construyen lo visible, a la manera en que las biotecnologías construyen los organismos vivos. Las imágenes generan formas en continuidad con los seres vivos, de los que son extensiones visibles y materiales, porque “nada es representativo; más bien todo es vida y vivido”, en palabras de Deleuze. Si las palabras, los discursos y las narrativas son performativas (actúan), las imágenes son performativas en el sentido de que pueden cambiar lo real. Nuestra hipótesis es que, desde los años 50, el sistema mediático global funciona de una manera autorreferencial y autopoiética, usando recursivamente la imagen que tiene de sí mismo. Este sistema hace algo más que reproducir cuerpos como si fueran cosas –mediante la reproducción técnica y tecnológica de imágenes–: se reproduce por sí mismo, se regenera, igual que lo hace un cuerpo vivo. De hecho, la de las imágenes no solo es una plataforma ‘inerte’ –papel, pantalla, pixel–, sino también un soporte vivo: los cuerpos son empleados como plataformas de reproducción; en particular, los cuerpos de las mujeres, de los emigrantes y los cuerpos marginales.

- Una dinámica tecnobiológica . Si consideramos el hecho importante de la reproductibilidad técnica de las imágenes –analizada, al comienzo del siglo pasado, por Walter Benjamin [4]–, experimentamos, desde los años 50, la transición desde la infinita reproductibilidad técnica de imágenes a su infinita reproductibilidad biológica. La invención de la bioimagen, en ese período, es paradigmática.

Fig. 1

Fig. 1- “En el tejido mamario ampliado de arriba, las células cancerosas aparecen más claras. A partir de la microscopía confocal de pequeñas áreas (enmarcadas), el programa da Vinci construye imágenes de núcleos de células individuales como los que aparecen en el extremo superior; los genes específicos se marcan con sondas fluorescentes.” (“Seeing the cell nucleus in 3-D” [Viendo el núcleo celular en 3D], Berkeley Lab Research Review, http://www.lbl.gov/Science-Articles/Research-Review/Magazine/2000/Winter/features/01seeing.html)

Las imágenes se convierten en dispositivos de captura de lo vivo, pero también en dispositivos de producción y reproducción de la vida misma, de bios. No se trata solo de una cuestión de cambio/crisis de parámetros monetarios, económicos y culturales. Estos permitieron a los estados-nación controlar a las poblaciones por lo que respecta a la producción de cuerpos e imágenes, en nombre de la representación política y estética. Estamos hablando de una dimensión más profunda, que es el cambio radical ocurrido en la forma de valorización de imágenes y cuerpos, así como el cambio radical de los dispositivos de explotación en que consistía la representación moderna (como Diego Velázquez nos enseñó a ver en el siglo XVII).

En lo que podría considerarse el comienzo del Postfordismo, la explotación económica del hombre por el hombre se ejercerá cada vez más a través de los medios [5]. La nueva dinámica se puede calificar de tecnobiológica y articula la necesidad capitalista de reproducirse y extenderse a través de los cuerpos, incorporando (embedding) la esclavitud en cada uno de ellos. Explotando la actitud regenerativa y reproductiva de la vida –biotrabajo, carnal, afectivo–, el capitalismo cognitivo transforma los cuerpos desde dentro, desde su sustancia.

– De la producción a la creación de cuerpos e imágenes . En los 60 podemos ver que tiene lugar un cambio en los modos en que se ejercen los poderes, en el gobierno de los cuerpos. Pasamos de las sociedades disciplinarias a las sociedades de control: sociedades en las que los individuos están cada vez más controlados desde el interior de sus imaginarios y sus prácticas de subjetivación [6]. Las normas visuales de conformación morfológica comenzarán a construir cuerpos, sobre la base de una revolución tecnológica articulada –de manera casi simultánea– con la importancia mediática de un imaginario de Playboy: un imaginario pornotópico [7].

Simultáneamente, el trabajo se feminiza gradualmente. Esto significa que adquiere las mismas características que han definido, históricamente, el trabajo de las mujeres: trabajo no reconocido y no pagado, trabajo variable, invisible, trabajo negro, trabajo afectivo y sexual [8]. Poner la vida a trabajar es lo que caracteriza al régimen de la infinita reproducción de la esclavitud en la racionalidad neoliberal. Podemos ver con facilidad que la progresiva feminización del trabajo y la esclavitud corresponden a una función importante de capitalismo, que es la de la reproducción del trabajo y la esclavitud. Veremos algunas relaciones esenciales entre acumulación capitalista, tecnología, cuerpos trabajando e imágenes, todas ellas centradas en las nociones de reproducción, representación y regeneración. Algunas de estas relaciones son claramente relaciones de poder, pero no debemos olvidar que, para que estos poderes puedan existir, necesitan la parte vital de las que se apropian, la del bios, la de los cuerpos vivientes y amantes que pueden, por otro lado, ampliar su potencia rompiendo las cadenas de la esclavitud bioeconómica.

La articulación entre estos elementos produce una máquina global de control visual sobre los cuerpos y de producción visual de cuerpos. La nueva y extraordinaria máquina visual tiene el poder de transformar la facies y el cuerpo de cada individuo a través de su gigantesco ojo productivo. Hemos llegado a la especificación y la transformación de lo real en una realidad hard-core: la completa explotación mediática de los afectos, de la sexualidad, de los cuerpos, unida a la progresiva privatización del espacio político, cada vez más devorado por las finanzas. ¿Qué sucede con esta producción visual? ¿Qué diferencia hay entre la producción biovisual capitalista y una creación biovisual liberadora común?

El concepto de reproducción de imágenes-cuerpo significa –como explicaremos más adelante– que el fenómeno de la infinita reproducibilidad técnica de imágenes (resaltado por Walter Benjamin en los albores de la cultura de masas) empieza a convertirse, en los 50 y 60, en una infinita reproducibilidad biológica de imágenes y en una orden autoritaria de reproducción biológica y regeneración de cuerpos, con los modos y fines del capitalismo avanzado. ¿Y qué sucede con la palabra ‘reproducción’? Aquí debemos hacer una distinción entre dos modos radicalmente diferentes de esta función. La representación funciona como un vínculo con nuestros cuerpos y se lleva a cabo mediante la violencia de una infinita reproducción de separaciones, exclusiones, en tanto que formas de control (biopoder). Por otro lado, la crisis de la representación política toma forma, en los lugares ocupados por todo el mundo, como un deseo de transformación, más allá de la nación-estado y más allá de sus discursos. Aquí la reproducción no es una repetición: trabaja contra la mímesis y contra la identificación de los sujetos en roles fijos, como una creación viva de vida y de posibilidades políticas comunes.

- La autopoiesis biovisual. Si las palabras hacen cosas, las imágenes también hacen cosas: transforman los cuerpos. En las últimas décadas, la construcción de un cuerpo social específico, morfológicamente determinado, al servicio del proceso gradual de capitalización de la vida, junto con la feminización del trabajo, ha funcionado en virtud de una autorreproducción visual: una autopoiesis biovisual del capital, a través de cuerpos e imágenes.

La autopoiesis es, en su definición más simple, la característica de un sistema que se reproduce a sí mismo, con el fin de mantener su estructura aunque varíen sus componentes. Tal y como los describen los cognitivistas chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, “Una máquina autopoiética es una máquina organizada [definida como una unidad] como un sistema de procesos de producción [transformación y destrucción] de […] componentes que: a) generan los procesos (relaciones) de producción que los producen […]; y b) constituyen a la máquina como una unidad en el espacio físico […] y esto es posible solo en la medida que los componentes que ellas producen se concatenan y especifican una unidad en el espacio físico” [9].

Es un sistema autorreferencial, un sistema capaz de usar recursivamente la imagen que tiene de sí mismo: no solo reproduce cuerpos como cosas, sino que, mediante la reproducción biológica de cuerpos, reproduce su propio sistema, su propia red.

Aquí radica la diferencia entre dos tipos de autopoiesis. Por un lado, el capital se reproduce a sí mismo miméticamente, excluyendo cualquier alteridad al incluir la totalidad de lo real: es la producción y la reproducción visual (representativa, repetitiva, mimética, esquemática) de un sistema autorreferencial basado en criterios financieros para medir la vida. Es la diferencia entre la autopoiesis del capital (las fronteras de la red hegemónica) y la creación de vida. La primera frontera (y orden) es autoproducida hoy por los vínculos de la gobernación financiera, extrayendo la inteligencia de los cuerpos, y la infinita reproducción biológica de vida e imágenes que significa, inmediatamente, una infinita reproducción de la vida en forma de deuda. De hecho, este mecanismo se juega dentro de una temporalidad escatológica, basada en índices de prefiguración, procesos de revelación, promesas, una dimensión previsual (en un sentido temporal) basada en apuestas temporales y especulaciones financieras. Por el contrario, el segundo tipo de autopoiesis representa figuraciones, creándose a sí misma constantemente, abierta: la palabra autopoiesis viene del griego auto, uno mismo, y poiesis, creación.

La crisis financiera global que vivimos desde 2008 es, también, una crisis del mecanismo auto-reproductivo y autopoiético del capital. La generalización de la precariedad y la pobreza implica una falta de reproducción social, biológica y creativa. Esta es la contradicción del capitalismo bioeconómico y cognitivo y aquí está la crisis: una crisis de la capacidad del capital para reproducir, a la vez que aumenta la explotación de la vida.

2. Revelando/creando revolución

- Pronosticar revelaciones. Existe algo biológico en la sustancia y en la manera misma en que se construyen las imágenes. Las fotografías son dispositivos tecnobiológicos: la luz es necesaria para impresionar una forma en un soporte, gracias a un agente animal aglutinante: un pegamento orgánico que fija la luz con plata. Una impresión fotográfica puede durar horas: es vida y tiempo incrustados en la materialidad. Las moléculas orgánicas son sensores espectrales. Desde la invención de los rayos X a las tecnologías de bioimagen, la luz misma será producida por tecnologías de visualización del interior del cuerpo –y ya no solo por la luz exterior que captura formas exteriores–. Las imágenes revelan lo existente y este proceso de revelación de la vida viene desde abajo: una luz que proviene del interior del aparato biotecnológico, que es la imagen latente. Con posterioridad, es necesario aplicar procesos químicos de revelado (revelación, generación) a la película, para conseguir una imagen estable.

Además, con la bioimagen, desde los años 50, si la técnica puede intervenir en los procesos de generación biológica mediante la biogenética, esto se asemeja a un fenómeno visual. El modelo recombinante es un modelo generativo que comparten las imágenes y la vida. La técnica puede interferir en la biogénesis usando procedimientos que se han desarrollado en el campo de las imágenes. En este sentido, podemos hablar de algunas constantes en el ámbito biogenético: maneras de funcionar a través de la edición visual. Por lo tanto, podemos asumir que la autopoiesis capitalista (autorreproducción mimética) funciona mediante una gramática visual biogenética específica. La posibilidad de describir procesos biogenéticos como procesos visuales se convierte en un fundamento epistémico para todos los desarrollos biotecnológicos. Si, desde 1950, la analogía entre información y vida se hace más y más frecuente, ¿por qué no podríamos, también, considerar la analogía entre imagen y vida? El proceso biogenético sería la actualización de un código, el despliegue de una información en el tiempo y el espacio, difundido por un dispositivo visual o soporte mediático de revelación/detección.

Este dispositivo de revelación o detección puede ser un cuerpo biológico o un cuerpo artificial (por lo que respecta a máquinas como los robots). Por lo tanto, considerando la saturación visual de nuestra era y comenzando por los desarrollos de la biología molecular, nos parece necesario llamar la atención sobre la necesidad de explicar la vida como un fenómeno visual.

La semiotización de la generación biológica se convierte en una biologización de las imágenes, no solo del lenguaje. Por un lado, la simulación digital de la vida necesita su producción visual. Por otro, la biogénesis informacional misma es un proceso generativo. Hay aquí dos procesos diferentes, cuyo nodo es la re-producción: un fenómeno biológico y visual, simultáneamente [10]. La producción de material genético es inoculada en los organismos vivos: la simulación digital, concatenada a la modelización biológica, muestra que una imagen puede generar y transformar la vida. La bioimagen morfogenética es necesaria para que se produzca la biomorfogénesis sintética [11]. Cuando se visualiza la ‘gramática biogenética’, la vida aparece como una edición de imágenes, basada en un código. Por lo tanto, trazar el mapa de la constitución genética humana significa organizar un conjunto de enunciados visuales. La bioedición generativa está constituida por un entramado complejo de lenguaje, imágenes y cuerpos. La reproducción visual toma la forma de una generación biológica. Esta reproducción visual, que es, a la vez, una regeneración biológica, es producida por la potencia creadora del general intellect y luego capturada por los sistemas de valorización financiera, expropiándola para la regeneración y la reproducción del capital mismo, infinitamente. La cuestión que planteamos es, por lo tanto, comprender cómo re-apropiar nuestra generación biovisual, en contra del perverso mandato performativo del capitalismo de regenerar el capital mismo. En ese escenario, las agencias financieras lanzan continuamente revelaciones: las agencias de calificación pronostican continuamente olas de crisis y especulación; por ello, producen deuda y especulación sobre la crisis. Las tecnologías de previsión (máquinas globales de control, tales como Standard and Poor’s y Fitch) inducen olas, procesos de acumulación, estratificaciones heterogéneas.

- Crear revolución

Fig. 2

Fig. 2- Anónimo, Sin título (Un joven tunecino quemándose vivo), 4 de enero de 2011, Sidi Bou Said, Túnez.

Fig. 3

Fig. 3- Anónimo, Puerta del Sol - #SpanishRevolution, 17 de mayo de 2011, Madrid, España.

Si las imágenes mediáticas son, también, imágenes biológicas, el automatismo técnico se articula con una imagen que puede durar una vida; se articula con el depósito de tiempo entre una imagen y otra, del mismo modo en que los depósitos de sustancias biológicas y luz natural lo hacen en los soportes inorgánicos. Estos soportes inorgánicos o plataformas de material inerte solían funcionar como capital fijo en la era industrial descrita por Marx (ya sea en Duchamp, en la fotografía o en el cine), separados de la variable capital, que era el resultado visible de la imagen: la superficie visible de revelado, que surge desde abajo. Estos elementos se articulan hoy con la vida como un soporte permanente, donde la sustancia de una imagen es el cuerpo mismo, como en el caso de la fotografía anónima de la autoinmolación de Mohamed Bouazizi, el 4 de enero de 2011 [12].

La primera imagen es un ‘biopic’ visual elíptico, un cuerpo capturado en un estado de transformación y la otra, una imagen de una Plaza de la Puerta del Sol en insurrección (Madrid, 15 de mayo de 2011). De un vistazo, aparece, en nuestro ojo político, la imagen de una generación entera en insurrección: un cuerpo técnico, un cuerpo inerte, un cuerpo material, un cuerpo revelador-colectivo, el general intellect. La articulación de aspectos tecno-político-mediáticos determina efectos vivos que no solo ‘dan visibilidad’ e ‘iluminan’ lo real, sino que también crean lo real, en contra de las previsiones financieras (revelación como promesa, escatología, pre-visión). Estas imágenes son biológicas porque están constituidas y vinculadas entre sí por la temporalidad biológica de un devenir común, en el rápido destello de temporalidad de la revolución. Articulan, por lo tanto, revelaciones biológicas, junto con modos de producción de bioimagen. No más soportes inertes como máquinas, sino plataformas vivas de cuerpos trabajando: esta es la infinita reproducibilidad biológica de las imágenes.

La revelación tiene que ver con la novedad; no es el descubrimiento de algo que existía antes y que solamente estaba oculto bajo la superficie; revelación es creación. La revelación de un cuerpo es, por lo tanto, la creación de un cuerpo: es generación en el sentido más creativo del término.

El imperativo neoliberal mediático-económico-político de la infinita reproducción de la esclavitud es un proceso centrado en el poder de las cadenas (bonds) del capitalismo sobre la vida, mediante encarnaciones (embeddings) de privacidad, inercia, insensibilidad, inoculadas en cuerpos tratados como plataformas de explotación dentro de las corporaciones, y en la deuda sobre la vida en sus rasgos más carnales. Algunos ejemplos biopolíticos de imágenes muestran cómo estas mismas bioimágenes revierten los imperativos tanatopolíticos y a las previsiones apocalípticas y organizan sus elementos vitales en una creación biopolítica común de vida.

3. La imagen biopolítica, entre un ya y un todavía no

Fig. 4

Fig. 4- Gustave Courbet, La vague (la ola), 1866.

El movimiento global sigue adelante. Son una innovación y un cambio desproporcionados, excesivos, de dimensiones corpóreas, espaciales, materiales, epistemológicas. La ola global se sobrepasa a sí misma a la vez que se eleva, es decir, cuando está aquí: la ola global es la impaciente, inquieta ondulación del movimiento autopoiético, aquella por la que el sujeto se construye a sí mismo, sin descanso. Si la ola rompe la temporalidad entre lo eterno (lo que está ‘antes’ de lo que está a punto de comenzar) y la innovación (lo que está ‘después’ de lo que comienza aquí), su campo material consiste en todos los acontecimientos que lo definen por transformación, los acontecimientos del convertirse-en-cuerpo de una multitud de bioimágenes: el general intellect, constituido por una multitud de cuerpos individuales.

Todos los sucesos que construyen el cuerpo múltiple en devenir constituyen el campo material de la bioimagen, aquí y ahora. Este campo es el lugar en la imagen y el lugar de temporalidad donde el cuerpo produce algo, donde el cuerpo produce, materialmente, su campo en cada cuerpo-predicado único, que lo innova y lo crea, simultáneamente: la serie de las Olas de Courbet, como la ola global de ocupación. Es un campo materialista, un campo de resistencia entre el cuerpo y la ondulación del proceso de conocimiento, al igual que resiste la materialidad del general intellect mientras ondula: la bioimagen tiene una intensidad corporal.

Aquí está el paradigma-virtud de la resistencia al destino y, por lo tanto, a la representación lineal del tiempo y la homogeneidad corporal. La virtud es esta resistencia a cualquier transcendentalismo y cualquier predeterminación, como una constitución activa del mundo. La virtud es una voluntad –una voluntad de constitución– y se define a sí misma, inmediatamente, como política y su potencia se vuelve, inmediatamente, un poder político de transformación. La afirmación subjetiva y colectiva de potencia implica una declaración ética, política y necesariamente materialista: la transformación activa de la sustancia, de la carne, de las relaciones de poder, en la temporalidad de cambio: una atrevida apertura al riesgo. La temporalidad se vuelve una praxis intranquila e inquieta de Kairòs, que produce verdad y subjetividades en la inmersión corpórea [13].

Fig. 5

Fig. 5- Aliaa Magda Elmahdy, Nude Art فن عاري
Autorretrato fotográfico publicado en su blog arebelsdiary.blogspot.fr, el 23 de octubre de 2011.

Entre el cuerpo de Aliaa, que habla y actúa, y lo que su imagen dice y hace, se da la misma inquieta ondulación que define el ‘aquí’ en el campo del saber y el ‘aquí’ del taburete, que es la coproducción de este cuerpo, de este campo epistemológico y del escabel material. Es el cuerpo el que produce, como poder de determinación, la reflexividad de la imagen globalizada como un campo material de producción, entre un ‘ya’ y un ‘todavía no’: la diferencia es reflexiva y plenamente activa y genera de manera desproporcionada, pero encarnada. Esta es la diferencia ontológica de temporalidad: el hecho de ser productiva –de este cuerpo singular–, de resistencia en resistencia, de cuerpo en cuerpo, de ola en ola, atrapada en el campo material y común de su constitución: la praxis del tiempo.
La génesis de esta imagen, para el común de todos los cuerpos, es la de la expresión y la imaginación, es decir, una imagen biopolítica.

Notas

[1Marx, K. (1858), “Fragment on machines” [Fragmento sobre las máquinas] (1858), en K. Marx, Grundrisse [Elementos fundamentales para la crítica de la economía política], Londres, Penguin Books.

[2Virno, P. “General intellect” [Intelecto general], en P. Virno, Lessico Postfordista, Roma, Feltrinelli, 2001, traducido al inglés por Arianna Bove. http://www.generation-online.org/p/fpvirno10.htm

[3Ver Berardi, F. y Sarti, A. (2008), Run. Forma, vita, ricombinazione [Run. Forma, vida, recombinación], Milán, Mimesis.

[4Benjamin, W. (1973/1936), La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Madrid, Taurus. Ver http://www.labrechadigital.org/labrecha/OBRADARTZ.pdf.

[5Ver Marazzi, C. (1997), La place des chaussettes [El sitio de los calcetines], París, Éds. de L’Éclat, (Trad. F. Rosso, A. Querrien).

[6Ver Hardt, M. (1998), “La société mondiale de contrôle” [La sociedad mundial de control], en É. Alliez (Dir.), Gilles Deleuze: une vie philosophique [Gilles Deleuze: una vida filosófica], París, Les Empêcheurs de penser en rond, p. 359.

[7Tal y como lo denomina Beatriz Preciado en Preciado, B. (2011), Pornotopie: Playboy et l’invention de la sexualité multimédia [Pornotipia: Playboy y la invención de la sexualidad multimedia], Montpellier, Climats.

[8Ver Morini, C. (2010), Per amore o per forza. Femminilizzazione del lavoro e biopolitiche del corpo [Por amor o por fuerza. Feminización del trabajo y biopolíticas del cuerpo], Verona, Ombre Corte.

[9Maturana, H., Varela, F. (1980), Autopoiesis and cognition. The realization of the living [Autopoiesis y cognición: la realización de la vida], Dordrecht, Reidel, p. 78.

[10Franco Berardi y Alessandro Sarti, op. cit., p. 32.

[11Op. cit., pp. 32-33.

[12Mohamed Bouazizi, un estudiante universitario de 28 años, se quemó vivo cuando las autoridades tunecinas le confiscaron las frutas y verduras que vendía para alimentar a su familia.

[13Estoy pensando en la ola de Kairòs, Alma Venus, multitude [Kairòs, Alma Venus, multitud], de Antonio Negri, traducida al inglés por Judith Revel, París, Calmann-Lévy, 2001.