# Uno
- 2011

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Sobre investigaciones artísticas

Curating and the Educational Turn. Paul O’Neill y Mick Wilson (Eds.). Londres, Open Editions/De Appel, 2010

Desacuerdos, 6. VV.AA. Arteleku-Diputación Foral de Guipúzkoa, Centro José Guerrero-Diputación de Granada, Museu d’Art Contemporani de Barcelona, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y UNIA arteypensamient, 2011

See it Again, Say it Again. The Artist as Researcher. Janneke Wesseling (Ed.), Ámsterdam, Valiz, 2011

En esta ocasión es mi intención analizar una selección de publicaciones editadas en los dos últimos años vinculadas al ’giro educativo’, por un lado, al creciente interés por la investigación artística por otro, así como a las posibilidades de la educación como práctica cultural independiente. Como docentes, artistas e investigadores que somos, participamos de las nuevas formas de construcción del conocimiento que se alejan de aquellas que asumían la educación como una mera forma de transmisión de conocimiento y, en cada una de nuestras prácticas, nos aventuramos en la búsqueda de nuevos formatos desde los distintos lugares que este presente precarizado nos obliga a habitar. Estas tres publicaciones que presento a continuación han sido escogidas de entre la abundante bibliografía aparecida en los dos últimos años porque cada una nos acerca desde distintos lugares a cualquiera de los tres puntos arriba señalados.

Tras algunos eventos artísticos que pusieron en el centro de lo expositivo el tema educativo, como es el caso de la Documenta 12, la malograda Manifesta 6 que derivó en el proyecto unitednationsplaza u otras exposiciones como Academy, en el Van Abbe Museum, todas ellas celebradas en 2006, parece como si gran parte de las prácticas artísticas y curatoriales se hubiesen reorientado hacia la educación, al tiempo que gran parte de la academia hacía lo propio con los procesos artísticos. Parte de esta tendencia se recoge en el libro editado el año pasado por Paul O’Neill y Mick Wilson Curating and the Educational Turn, en el que se reúnen más de una veintena de textos escritos en su mayoría por artistas y comisarios (apenas vemos docentes o educadores). Su lectura es interesante aunque, en ocasiones, los temas y referencias se repiten, poniéndose en evidencia ciertas carencias de los autores en relación a la educación (abundan las alusiones a Paolo Freire, Iván Ilich o El maestro ignorante, de Jacques Rancière). El libro abre con el texto seminal de Irit Rogoff en el que la autora da nombre y problematiza esta tendencia y que fue originariamente publicado en el número inaugural de la revista mensual digital e-flux que, por otra parte, se ha convertido en uno de los foros de mayor difusión de investigaciones artísticas con contribuciones de artistas como Hito Steyerl, Jalal Touffic o Martha Rosler. De entre los textos que lo componen, merece especial atención la contribución del único español, Peio Aguirre, el artículo de Ute Meta Bauer, y especialmente el texto de Janna Graham, en el que nos apunta, desde su práctica como educadora y militante del grupo Ultra red, algunos de los problemas acuciantes que plantea este denominado ’giro educativo’. Sus aportaciones en relación al trabajo de la crítica institucional de Guattari en la Clínica de Laborde, a partir de la influencia principal de la pedagogía de Freinet y de Fernand Oury nos ofrecen nuevos referentes para establecer una genealogía diferente a la comúnmente aceptada.

En esta misma línea estaría la última publicación de Desacuerdos, la número 6, que en esta ocasión se ha centrado en la educación. El más interesante de todos los artículos que contiene es el de Manuel Asensi, en el que bajo el título “El ignorante del maestro: sobre ignorancia y emancipación” hace una revisión a algunos de los planteamientos expresados por Rancière tanto en El maestro ignorante como en El espectador emancipado. En un momento como este, en el que la educación y los proyectos de investigación públicos están viendo mermados sustancialmente sus ingresos y cada vez más limitadas sus posibilidades de conseguir otras fuentes de financiación, parece que urgía una aclaración de ciertos aspectos del texto de Rancière frente a una posible lectura interesada que pueda atacar la mediación del profesor en el proceso educativo. Destacamos también de este número de Desacuerdos la mesa de debate que cierra la publicación, en la que profesionales de reconocida solvencia en la materia y diversa procedencia debaten acerca de “El giro educativo en el Estado Español” y cuestionan su verdadero sentido: “Hemos entrado en un mercado cultural en el que todo ha de revestirse de promesa de conocimiento, cooperación, aprendizaje y de una socialización que alcanza su modalidad principal en el intercambio formativo y educativo. Así que los proyectos comunitarios, lejos de plantearse como una forma de resistencia, acaban siendo adoptados como formas sutiles de gobierno en sentido foucaultiano”, afirmará Carles Guerra sin falta de razón.

De más reciente publicación es el libro See it again, say it again.The artist as researcher, editado por Janneke Wesseling, una compilación de textos que se centran en el fenómeno de investigar ’en’ y ’a través’ del arte, dejando de lado, ya desde la introducción misma, las clásicas dicotomías en relación con la investigación académica. Punto de partida, a mi modo de ver, que intenta huir de las confusiones que la etiqueta ’investigación artística’ ocupa, porque lo que tan de moda está desde Bolonia es precisamente el asunto ’académico’. De entre las aportaciones, un tanto irregulares por otra parte, subrayamos la contribución de Henri Jacobs, “Surface research”, donde nos describe un proyecto desarrollado por él mismo, y “The artists as researcher. New roles for new realities”, de Graeme Sullivan, quien ya en 2005 publicara Art Practice as Research, y que en esta ocasión propone, como ya hiciera en aquel libro, concebir la investigación artística como una práctica post-disciplinar dinámica, lo que le aporta nuevas visiones. Tal es el caso de la contribución de Aernout Mik en este libro, un conjunto de imágenes relacionadas con su producción que rompe el ritmo de la publicación y nos conduce directamente a esos modelos de investigación ’en’ y ’a través’ del arte que en la introducción del libro se mencionan y nos muestra una vez más el estatuto epistémico de la imagen. Muchos autores alertan de los problemas y el peligro de la institucionalización y el academicismo que pueden dañar las formas de producción de los artistas. En este sentido nosotros, como productores culturales, no podemos dejar de ver con cierto recelo este creciente interés por la educación por parte de algunas instituciones. Si la educación es privilegiada en los lugares de mayor visibilidad simbólica como son los museos y espacios del arte, al tiempo que asistimos por parte de las mismos poderes fácticos a la conversión de la educación superior planteada por Bolonia y la estrategia europea 2015 y a la precarización constante de la educación pública, quizás merezca prestar una atención más crítica a todo lo que está sucediendo en nuestro entorno para no ser una vez más un instrumento al servicio de las transformaciones operadas por el capital.