# Uno
- 2011

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Imagen, cuerpo y saber

En el número de presentación de la revista -Las imágenes piensan, pensar con imágenes-, tratamos de definir la metodología que reivindicamos en nuestro grupo de investigación: partir siempre de las prácticas artísticas –o simplemente de las imágenes– para revisar las narrativas oficiales y utilizar para ello en cada momento el formato que creamos conveniente: textos, clases, conferencias, curadurías, práctica artística, etc. Por ser la imagen siempre parcial, sensible y concreta, trabajar con ella nos induce necesariamente a construir una serie de pequeñas narrativas que, de alguna forma, van desviando poco a poco los grandes bloques de saberes, resultado de viejos conceptos que aún se imponen y que traman lo que se acostumbra a denominar ’discursos hegemónicos’. Estas pequeñas narrativas que vamos generando desde lo sensible de la imagen –cálido, por tanto– van produciendo un cierto ’deshielo’ de los grandes círculos polares que nos constituyen. Cabría pensar la forma de negociar con ellos para evitar acabar en la deriva del relativismo.

Después del número dedicado a un pensamiento con/a través de las imágenes, se hacía inevitable una doble pregunta: la presencia del cuerpo y la necesidad de seguir dándole vueltas al estatuto epistémico de la imagen, tradicionalmente cuestionada en el ámbito del conocimiento.

En junio de 2011 tuvo lugar el seminario Cuerpo, imagen y saber en la cultura global, punto de partida para este número que ahora presentamos. Para hablar del cuerpo como parte sustancial del saber contamos entonces con la presencia de Suely Rolnik, que sentó las bases para otro ’deshielo’, esta vez el del sujeto fuerte y neurótico que heredamos de la modernidad, al que no le quedaba otra alternativa que vérselas con la interrogación de lo caótico que supone el amasijo propio de la libido en acción, con la aventura de un cuerpo expuesto siempre a ser interpelado y afectado por los otros. Su influjo (más que influencia) está inevitablemente presente en los textos que publicamos. María Íñigo lo hace patente en el video Improvisers.

El seminario recogía, una vez más, una cuestión siempre recurrente en nuestras discusiones, una especie de mar de fondo: si el pensamiento es o se da con cualquier tipo de imágenes, en tanto ’visibilidades’; si se puede hacer una separación tajante entre las imágenes lingüísticas y las visuales; si las imágenes con-mediante las que pensamos son las del arte y, si es así, si somos conscientes de que estas no son más que una parte de las prácticas artísticas que cuentan, además, con el espacio, el tiempo, el texto, el contexto y el propio cuerpo, quizá como mediador de todas estas variantes.

Josu Larrañaga comienza, desde este último punto, por plantear la cuestión de lo que él denomina ’imagen instalada’, pues cualquier imagen lo está, como veremos en su artículo. ’Instalada’ puede significar ’encarnada’; con ello, el cuerpo se hace presente. En el horizonte, aunque lejano, resuenan en cierto modo las tesis de Hans Belting cuando habla de la diferencia entre imagen y signo en las luchas iconoclastas, siendo la imagen la que inevitablemente se encargue de la carne.

El pensamiento por la imagen, por el montaje que con ellas hacemos, nos conduce, como ya hemos comentado, a una aventura epistémica que compartimos teóricos y artistas. Veremos que esta separación que acabo cómodamente de enunciar ya no se sustenta y que práctica, crítica y teoría conviven en un entramado más (afortunadamente) conflictivo.
Pensar con las imágenes, conocer a través de ellas… En este sentido teníamos que chocar inevitablemente con el asunto de la investigación artística que hoy nos apremia, tanto en la Universidad como en el Museo y, por ello, el texto de Carlos Fernández-Pello trata, dentro de ese ’turismo epistémico’, apuntado por Díaz Cuyás [1], de la figura del amateur. Una vez más, el cuerpo –es decir el deseo– asoma detrás de todo ello pues, como el propio Fernández-Pello anuncia, la figura del amateur no es sino un amador, un aficionado que pone en marcha toda la maquinaria libidinal.

En el seminario de junio teníamos muy recientes los acontecimientos de las plazas de mayo; los textos de Loreto Alonso y Pablo Martínez son deudores de este estado de cosas. De hecho, Loreto Alonso recoge parte de las aportaciones de Suely Rolnik y revisa el cuerpo y el saber, asunto que ya había sido tratado por el colectivo C.A.S.I.T.A. del que forma parte, en el mismo mes y días antes, en un seminario que tuvo lugar –como no podría ser de otra manera– en el aula de Anatomía de la Facultad de Bellas Artes.

Pablo Martínez se hace eco del intercambio entre cuerpo e imagen como experiencia de/en las plazas, donde podríamos apuntar que el deseo era el único nexo entre dos ’formatos’ que lo vehiculaban. Desde este lugar se pregunta por la (esperanzadora) capacidad de las prácticas artísticas que cuestionan y se cuestionan, además, el propio contexto desde el que hablan.

Jaime Vindel revisa el estatuto de la imagen fotográfica en tanto huella, es decir, una vez más, la molesta figura del cuerpo que se interpone en la distancia habitual que se le ha requerido al término ’imagen’. Y lo hace al apuntar algunos aspectos de un amplio e histórico debate en torno a las relaciones que se establecen entre experiencia y representación. Él mismo anuncia su esbozo, pero, precisamente por ello, se puede considerar como una pregunta nueva, de profundas relecturas, y valorarla en su despuntar.

El propio texto de Jaime Vindel nos abre paso a la reseña de Écorces (2011), un pequeño libro de George Didi-Huberman en el después, digamos, de las Imágenes pese a todo. Un viaje iniciático, en après coup, que desvela además, lúcidamente, los usos del turismo cultural en la época del capitalismo cognitivo. Por haber sido recurrentemente citado en nuestros trabajos, nos ha parecido homenaje obligado en nuestro apartado de reseñas. Asimismo, hemos considerado procedente dedicar un pequeño comentario que recoja parte de la inmensa bibliografía dedicada a la educación e investigación artística. Partiendo del llamado ’giro educativo’, Pablo Martínez analiza tres de las más recientes contribuciones a un debate acuciante que evidencia gran parte de las contradicciones que se dan en la producción cultural del presente y que rodean nuestra práctica diaria como investigadores de la imagen, educadores, comisarios y artistas.

La traducción del texto Documentary Uncertainty, que amablemente nos ha autorizado Hito Steyerl, la hemos entendido como horizonte de muchos de los asuntos que nos ocupan desde el inicio de esta publicación.

Invitamos, finalmente, desde este número 1 de la Revista a la participación (

open call

) de todas y todos los investigadores que se encuentren afines a nuestros intereses.

Notas

[1Mostrar y demostrar: arte e investigación. Texto presentado por José Díaz Cuyás en el Seminario INTER / MULTI / CROSS / TRANS. El territorio incierto de la teoría de arte en la época del capitalismo académico en Montehermoso. Vitoria-Gasteiz. Diciembre 2010.