# Cinco
- 2015

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Shame! Rearmar, Refigurar y Transfigurar

Universidad de Salamanca



Recibido: 15/07/2015
Aceptado: 12 /10/2015

Resumen

El texto señala la importancia de la gestión de las pasiones, los afectos y la emociones en las políticas del Miedo neoliberales gracias al pensamiento de Sara Ahmed que analiza como hoy el funcionamiento de las emociones es económico, hablando de “economías afectivas”. El modelo de producción de las emociones de Ahmed supone una crítica a la privatización y psicologización de las emociones puesto que éstas son performativas en su circulación. Retomando la idea del afecto de la vergüenza como performance transformacional de Eve Kosofky Sedwick el texto también hace un recorrido por las potencialidades performativas que pueden desplegarse en un proceso de colectivización de la vergüenza frente a las políticas del Miedo y el Odio neoliberales ya sea desde el activismo, desde el arte contemporáneo o la producción de imágenes.

Palabras clave

Afectos, Emociones, Vergüenza, Economías afectivas, Políticas afectivas, Políticas del Odio, Performatividad, Miedo, Neoliberalismo.


Hacer llorar a una niña refugiada en Alemania

Gracias al liderazgo de Merkel y su ministro de finanzas en la UE junto al Banco Central Europeo y al FMI acabamos de asistir a una inédita estrategia política que condena por mucho tiempo a Grecia a unas condiciones draconianas e injustas de vida para la mayor parte de su población en beneficio de los intereses de ciertos bancos europeos y sus acreedores. Éstos últimos paradójicamente fueron algunos de los responsables de la crisis del capitalismo financiero en la que estamos aún inmersos.
En los mismos días la canciller participa en un programa de televisión en el que una niña refugiada palestina en Alemania le interpela.

No sé cuánto tiempo voy a permanecer aquí ni cuál será mi futuro. De verdad quiero estudiar en Alemania. Es injusto ver cómo mientras otras persona pueden disfrutar de la vida, tú no lo puedes hace.

Merkel sorprendida le responde.

Entiendo lo que dices, sin embargo la política a veces es dura. Tú eres muy buena persona, pero sabes que hay miles y miles de personas en campos de refugiados en Líbano y si dijéramos: podéis venir todos… veniros todos desde África, simplemente no podríamos manejar la situación.

Mientras Merkel sigue explicando a la audiencia la política de inmigración de su gobierno, la niña rompe a llorar y Merkel acude a consolarla con un pequeño abrazo: “Vamos, lo has hecho muy bien. Sé que estás pasando por un mal momento…”. Sin embargo el presentador del programa le aclara: “No creo que esto tenga que ver con hacerlo bien o no, señora canciller. Sus palabras le han disgustado mucho”.

Vídeo en el artículo “Merkel hace llorar a una niña palestina” de Luis Doncel en El País, 16 de Julio de 2015

Si relacionamos esta pequeña anécdota con la situación griega podemos entender como el neoliberalismo y sus lideres se presentan como seres amables y responsables que actúan con determinación ante lo “inevitable” pues desgraciadamente “las cosas son como son”. Sin embargo no se hacen cargo de las consecuencias de sus políticas y especialmente no tienen ningún interés en mejorar la vida de las personas, sino que además harán lo que sea necesario para salvaguardar los privilegios de una élite aunque cada vez sea mayor el número de personas y sectores sociales perjudicados.

Una cuestión muy relevante de esta situación es cómo los afectos, las emociones más primarias al explotar en un instante situado en una buena encrucijada mediática son capaces de generar una cadena de reacciones que sirven para desenmascarar muchos mecanismos invisibles si tenemos voluntad de leerlos.

Las “economías afectivas”

Sin duda los afectos y las emociones en la contemporaneidad emergen como elementos fundamentales para entender y desvelar las relaciones de Poder-Miedo en la acción política que construye el capitalismo y produce la realidad. Sara Ahmed a partir de un análisis riguroso de textos de diversa índole, entre otros algunos de partidos abiertamente racistas de extrema derecha en el Reino Unido, como el Frente Nacional Británico, se pregunta por cómo se producen el Amor, el Miedo o el Odio entre otras emociones (Ahmed, 2004). El modelo de Ahmed para pensar las emociones no incide en qué son las emociones sino en cómo funcionan, no es un modelo “dentro fuera” o “fuera adentro” sino un modelo económico que tiene en cuenta los movimientos entre ambos. Destaca cómo estos partidos de extrema derecha utilizan la noción de “tacto o trato suave” en relación a los inmigrantes y los solicitantes de asilo político, y como esta idea adquiere un carácter de identidad y acción política nacional. Y de hecho, si bien Ahmed entiende que la diferencia entre fascismo y neoliberalismo es clara, nos emplaza a profundizar en que la diferencia entre ambos no es absoluta, debido a los cambios en las políticas de inmigración, incluso considerando que en los últimos 50 años en Reino Unido siempre habían estado presentes los principios del multiculturalismo en su agenda política. La prueba es cómo el gobierno británico ha transformado el relato del “trato suave o blando” en una norma, se ha justificado el endurecimiento de las políticas de asilo argumentado que Gran Bretaña no puede tener un “trato suave”. Por tanto se da crédito a lo que dice el Frente Nacional Británico, se trata de evitar que los otros intenten y finalmente ingresen en la nación para tener una vida con “comodidades fáciles”, evitar que el cuerpo nacional sea un cuerpo feminizado, que sea “penetrado o invadido por los otros” (2004, p. 2). Los recientes cambios realizados sobre las políticas de inmigración en 2015 por el nuevo gobierno de David Cameron confirman que el endurecimiento de las mismas va a más y más, con la reducción del tiempo para que los extranjeros puedan percibir la prestación por desempleo o el aumento de las restricciones para que puedan estudiar en Gran Bretaña.

Para Ahmed las emociones trabajan como una forma de capital, el afecto no reside de manera positiva en el signo o la mercancía, el odio es económico, tampoco puede residir de manera positiva en un signo del cuerpo, se produce como un efecto de su circulación. Rastreando el funcionamiento de la economía afectiva del odio comprendemos que cuenta con una serie de mecanismos intangibles e invisibles que son orquestados social y políticamente. El discurso dominante desde el poder nos habla de que el odio no responde a una política social determinada pues es una emoción y como tal responde a lógicas subjetivas y solo psicológicas. Este discurso genera una psicologización y privatización de las emociones que sigue perpetuando una fuerte violencia social. Sin embargo el odio no está ni en el cuerpo de la víctima ni en el del agresor, circula entre los cuerpos de una manera compleja. Como es difícil identificar donde está, a veces parece que el odio no existiera o hubiera sido borrado. Pero más bien lo que ha sido borrado premeditadamente son los procesos de su producción y construcción.

Ahmed ofrece una teoría de las emociones no como responsables de la acumulación (ya sea de valor, de poder o de significado), sino según la cuál las emociones se acumulan con el paso del tiempo. Afectar no reside en un objeto o signo, sino que es un efecto de la circulación entre los objetos y signos, es decir, una “acumulación del valor afectivo”. Los signos aumentan en valor afectivo como un efecto del movimiento entre los signos: los signos que más circulan, son los que más afectivos/efectivos llegan a ser. La circulación de los signos de odio implica el movimiento y fijeza, y algunos cuerpos se mueven con precisión por ser sellados por otros como objetos de odio. El seguimiento de la historia del odio consiste en leer las superficies de los cuerpos, así como en escuchar a los que han sido moldeados por esta historia. Por tanto la imposibilidad de reducir el odio a un cuerpo particular permite al odio circular en un sentido económico, trabajando para diferenciar algunos otros de otros otros:

Una diferenciación que nunca “se acaba”, ya que espera a aquellos que aún no han llegado. Este discurso de la “espera de algo falso” es lo que justifica la repetición de la violencia contra y la muerte del cuerpo de los otros en nombre de la protección de la nación (2004, p. 53).

De esta forma las emociones son performativas, implican actos del habla, dependen de historias pasadas y al mismo tiempo generan efectos. El método de Ahmed es una crítica de la psicologización y la privatización de las emociones y también una crítica al modelo de la estructura social que deja de lado las intensidades emocionales. Una atención a las economías afectivas nos permitiría abordar la cuestión de cómo los sujetos llegan a estar investidos en tales estructuras sociales.

Cuando la vergüenza es performance transformadora

Siguiendo con la misma línea argumental me gustaría señalar la potencia de la peformatividad del sujeto avergonzado, del afecto de la vergüenza.

IMAGEN 1: El avergonzado. Fotograma de Acciones sinuosas, Diego del Pozo. 2010

Eve Kosofky Sedwick desde la teoría queer recuperó la vergüenza por su alta capacidad performativa, para ella la vergüenza transformacional es performance (Kosofky Sedwick, 1999). La vergüenza no está definida por la prohibición y no es el resultado de la represión, pero debido a las políticas del Miedo empleadas por las jerarquías de las distintas iglesias, religiones, sociedades y estados a lo largo de la historia la vergüenza fue asociada fatídicamente con la culpabilidad y la humillación

IMAGEN 2: Caprichos, nº 24 “No hubo remedio”, Francisco de Goya, 1799. Museo del Prado.

IMAGEN 3: Mujeres republicanas rapadas por los franquistas en Oropesa, Toledo durante la guerra civil española. Autor desconocido.

IMAGEN 4: Carrie, un mito popular del acoso y la humillación. Fotograma de Carrie de Brian De Palma, 1976.

Sin embargo la vergüenza funciona mediante un circuito más complejo ligado con la producción de la identidad, es un sistema de comunicación en sí mismo, es muy elocuente cómo opera cuando un niño o niña son muy pequeños en los procesos de comunicación con sus padres: tanto la cara caída con los ojos mirando hacia otro lado, como el sonrojo, son señales emitidas inconscientemente para recuperar la comunicación íntima con los padres, para ser su centro de atención ya que:

La vergüenza da forma a la identidad, pero sin definirla o darle contenido… como algo opuesto a la culpa, es un sentimiento nocivo que no se adhiere a lo que uno hace sino a lo que uno es (Kosofky Sedwick 1999, p. 209).

Un pormenorizado estudio de los ataques devastadores de melancolía y los periodos depresivos del escritor Henry James motivados (entre otras causas) por la falta de reconocimiento de la calidad de su escritura por la crítica literaria del momento, así como un análisis de la escritura de sus Prefacios sirvieron a Kosofky Sedwick para profundizar en las posibilidades de la vergüenza. En la escritura de James emergen procesos de consciencia de narcisismo en relación a estados de vergüenza, de modo que narcisismo y vergüenza se contagian y se acaba produciendo un proceso de “erotización de la vergüenza”, hasta tal punto que en James lo que se vivía como un problema, una anomalía, acaba emergiendo con una singularidad subjetiva propia que se dignifica frente a las identidades fuertes o autorizadas del entorno social del escritor (la crítica literaria que no lo había tenido en cuenta). Los procesos de desvergüenza en la escritura, como consciencia son una fuerza para superar o comprender los momentos de destrucción depresiva del pasado de James, por tanto son un lugar de profunda posibilidad.

De modo que hay una potencia extraordinaria en las movilizaciones y desmovilizaciones que produce la vergüenza como respuesta a los afectos positivos de otros, o a la ausencia de los mismos, es decir, la vergüenza es crucial en los procesos de constitución de todo yo o comunidad. Por tanto, se trataría de dar crédito a la potencialidad que tendría si fuésemos personas inclinadas o predispuestas a la vergüenza individual, pero fundamentalmente a la vergüenza colectiva al respecto de determinados acontecimientos o fenómenos de malestar neoliberal actuales (políticas de inmigración, políticas de incitación al Odio...). Esta predisposición sería un primer paso para establecer un lugar de cuestionamiento que inicie un proceso que difumine nuestra propia subjetividad ya sea individual o colectiva para producir un proceso de transformación de la misma. Implica asumir un lugar de fragilidad y de cuestionamiento de ciertas lógicas y certezas que hemos naturalizado y dado por garantizado como inmutables.

Por tanto son absurdas las estrategias terapéuticas y políticas que intentan deshacer la vergüenza individual o de un grupo. También aquí sería importante no sobredimensionar ciertas estrategias de colectivos minoritarios sobre el orgullo y acabar viviendo la vergüenza como enemiga del orgullo. Pues es tan revelador el potencial de metamorfosis que ofrece el dispositivo de la vergüenza que sería un grave error no desarrollarlo, por su capacidad de “rearmar, refigurar y transfigurar” (1999, p. 210).

El interés más profundo de la idea de performatividad no reside en su batalla con el esencialismo, sino en las alternativas a la moralidad de la hipótesis represiva. Una de las máximas preocupaciones de Kosofky Sedwick reside en que la crítica de Foucault a la hipótesis represiva haya sido completamente neutralizada. En muchas ocasiones desde cierta perspectiva crítica -que incluso puede estar en ciertos sectores de pensamiento foucaultiano- sigue habiendo mucho rechazo a participar en la performance queer compleja, en experimentar con sus posibilidades, lo que hace que la crítica de la hipótesis represiva desde estos sectores ha sido casi o sino completamente recuperada en una nueva coartada para la hipótesis represiva. Estas situaciones se dan en numerosos asuntos de prohibiciones institucionales y discursivas, en celebraciones de la resistencia al sistema, etc… Kosofky Sedwick nos insiste en que como buenos consumidores del capitalismo tardío, nos persuadimos a nosotros mismos de creer que simplemente decidiendo lo que no nos gusta o si nos gusta, estamos actuando en lo real, interviniendo directa y realmente en su producción… sin embargo esto es una falacia.

Los sentimientos de vergüenza que son síntomas de cómo el sujeto que se identifica con aquello por lo que ha sido repudiado como sujeto por la sociedad. Estas identificaciones y emociones nos ayudan a comprender como algunas identidades son deliberadamente estigmatizadas y avergonzadas en el orden social, la performatividad queer puede ser útil en los diversos contextos sociales más allá del género para todo tipo de performatividad (los actos complejos del habla, salir del armario, para el trabajo sobre enfermedades graves relacionadas con la identidad, los procesos de re-presentación de los movimientos sociales…).

IMAGEN 5: Dorothy Counts una de la primeras mujeres negras en ir al instituto, su primer día de curso escolar en EEUU, 1957. Fotografía de Douglas Martin.

IMAGEN 6: Marcha del orgullo gay en Uganda donde la homosexualidad está prohibida, 2012. Fotografía de Rachel Adams.

El afecto nocivo de la vergüenza vivido como vergüenza colectiva sería una vía importante no lo suficientemente explorada, una activación de la vergüenza colectiva sobre el malestar del presente puede ser muy importante para futuras formas de estar por el estado de precariedad generalizada a la que nos ha abocado el malestar neoliberal.

Colectivizar la vergüenza

¿Cómo profundizar en el malestar contemporáneo, a través de la colectivización de la vergüenza?

Por un lado sigue siendo útil interpelar a los responsables en situaciones estratégicas haciendo consciente una determinada vergüenza desde nuestras emociones particulares, que son compartidas por muchos otros, como hemos vistos con el caso de la niña refugiada, el presentador de televisión y Angela Merkel.

Otra posibilidad como apunta Douglas Crimp en relación a colectivos y comunidades es transformar el luto en militancia, como han hecho eficazmente los movimientos de la lucha contra VIH (Crimp, 2002). Así como revisar los procesos más ejemplares de esta lucha y otras tragedias de la comunidad queer en relación a otro tipo de tragedias más colectivas como la de los atentados de 2001 en Nueva York, reivindicando las posibilidades de la conciencia del dolor o el luto como objeto compartido, insistiendo en que la pérdida no es una propiedad privada sino que es una pena compartida por todos los ciudadanos o toda la comunidad.

Es muy importante también el trabajo que puede realizarse entre el activismo y el arte, o solo en el arte. Desde el arte podemos actuar de dos formas: por un lado podemos crear situaciones, realizar acciones y performances que activen una auténtica performatividad, y por otro lado podemos producir imágenes sobre la posibilidades de esta dimensión de la vergüenza. En relación a las primeras recuerdo entre muchas posibles dos situaciones: Pomaranczowa Alternatywa la llamada Alternativa Naranja de Polonia, sus activistas empezaron pintando enanos sobre las manchas de pintura que tapaban los grafitis que protestaban contra el régimen comunista polaco.

Pomaranczowa alternatywa en Youtube

Los enanos presentes en muchos lugares se convirtieron muy pronto en símbolos de la disidencia polaca, hasta el punto que cientos de personas disfrazadas de enanos naranjas comenzaron a manifestarse por las calles exigiendo cosas como “la dimisión de Gargamel”. Gracias al uso del humor, la alegoría y la metáfora, lograron llevar a cabo muchas protestas sin correr el riesgo de ser detenidos. La otra situación es de 2004, durante el vigésimo aniversario del desastre de Bhopal en India, un miembro del grupo artivista The Yes Men ocultando su identidad fue entrevistado en un informativo de la cadena de tv BBC Internacional haciéndose pasar por un portavoz de Dow Chemical.

The yes men en youtube: https://youtu.be/SlUQ2sUti8o

Dow era la propietaria de la compañía responsable del desastre químico que causó miles de muertos y dejó más de 120.000 afectados. El artivista en su performance afirmó que Dow reconocía la responsabilidad de la catástrofe y que iba a indemnizar a las víctimas y sus familiares. Después de dos horas de amplia cobertura, Dow emitió un comunicado de prensa negando esta declaración, hasta su desmentido oficial, las acciones de Dow en la bolsa habían perdido el valor de 2 millones de dólares.

En relación a la pura producción de imágenes sobre situaciones donde una determinada vergüenza es convertida en performance pienso en mi video Acciones sinuosas (2010). Donde se narran las estrategias de algunos agentes y movimientos sociales y políticos contra las consecuencias de diversos tipos de violencia: la violencia patriarcal, la heteronormatividad, la intolerancia por otras ideas políticas, el control y regulación de los cuerpos desde los estados, la limitación de la potencias de lo común, etc... Todos ellos se han visto obligados a utilizar el disfraz, la ocultación o el cambio de identidad con ánimo de garantizar una efectividad en sus acciones o simplemente luchar por su supervivencia. Todas estas narrativas en Acciones sinuosas se acompañan de una colección de animaciones de dibujo de pequeños actos de diferentes personas, unos son acciones inconscientes de ocultación del rostro y otros son acciones conscientes de maquillaje. Para estas animaciones utilizo líneas nítidas en blanco, negro y gris que me permiten señalar las acciones de maquillaje y los gestos de ocultación, detrás de estos últimos se percibe a un sujeto avergonzado, que vive atenazado por ciertas coerciones. Por otro lado desarrollo secuencias de imágenes que documentan acontecimientos en los que ciertos cuerpos han superado estos mecanismos de coerción y construyen otras estrategias para reafirmarse, estos sujetos han convertido su vergüenza en pura acción. Establezco una relación de estos acontecimientos con la idea de maquillaje, como mutación del cuerpo, de la identidad, en el mismo sentido que Joan Riviere complejizaba la idea de máscara al decirnos que la misma feminidad no venía dada naturalmente sino que era una máscara (Riviere, 1929). De modo que la identidad entendida y problematizada como máscara no es un lugar de ocultación sino de posibilidad.

Como hemos explicado un afecto no puede residir de manera positiva en un signo en el cuerpo sino que opera por su circulación. Por tanto esta circulación se nos presenta en toda su complejidad gracias a la repetición de gestos y a la potencia del montaje de imágenes en video con todas sus estrategias estéticas, de esta forma ponemos juntos comportamientos divergentes que a priori no relacionamos en la realidad. Lo que nos permite entender que cualquier forma o cualquier cuerpo son maleados en función de la intensidad a la que circulan ciertas emociones generando efectos muy diferentes en cada individuo. El video nos provee de un catálogo de formas y cuerpos diversos que a su vez ponen en circulación otro tipo de emociones frente a las emociones que solo generan signos uniformes de coerción y violencia.

Algunos apuntes sobre los casos que se narran:

Connie Culp, una mujer a la que en 2009 se realizó el primer trasplante de cara en los EEUU. Más allá del hito médico Culp en un acto de valentía hizo pública su nueva identidad. Sin desearlo se había convertido en un icono del maltrato de género a nivel internacional, pues su rostro había sido completamente desfigurado por un disparo de escopeta realizado por su propio marido en 2004. El rostro de otra mujer que acababa de fallecer sirvió para cubrir la delicada estructura ósea del cráneo de Connie que increíblemente había sobrevivido a la agresión. Hasta que se produjo el trasplante Connie se había sometido a cerca de 30 operaciones sin éxito para reconstruir su rostro original.

IMAGEN 7: Conie Culp primera aparición pública con su nuevo rostro en 2009. Fotografía de Amy Sancetta.

Los activistas Barbara Gittings y Frank Kameny que en 1972 retan en un foro de debate a la Asociación de Psiquiatría Americana a debatir sobre la exclusión de la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales. Para ello invitan al psiquiatra y homosexual John E. Fryer que ocultando su rostro con una máscara y una peluca se presentará en la discusión como Dr. H. Anonymous, una especie de monstruo o ser anormal. Precisamente un año después en 1973 la Asociación de Psiquiatría Internacional eliminará la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales.

IMAGEN 8: Rueda de prensa de Barbara Gittings, Frank Kameny y John E. Fryer en 1972. Fotograma de Acciones sinuosas, Diego del Pozo. 2010.

En 1976 Santiago Carrillo, líder del Partido Comunista de España, estando exiliado en Francia, cruzó la frontera franco-española ocultando su identidad con unas gafas y una peluca para evitar que se le denegara el acceso a su país. Una vez allí tratará con éxito de acelerar la legalización del Partido Comunista y el proceso de transición a la democracia en España después de la muerte de Franco en 1975.

IMAGEN 9: Santiago Carrillo con peluca apunto de cruzar la frontera española en 1976. Autor de la imagen desconocido.

En agosto de 1996, la drag-king Leigh Crow, acostumbrada a transformar su identidad como imitadora de Elvis, también conocida como Elvis Herselvis, que había sido invitada a participar en la Segunda Conferencia Internacional sobre Elvis Presley celebrada en la Universidad de Mississippi finalmente fue expulsada de este evento por sus patrocinadores, la EPE (Elvis Presley Enterprises), por ser mujer tratando de formar parte del grupo de hombres performers de todo el mundo que fueron invitados para imitar al rey del rock

IMAGEN 10: Elvis Herselvis en 1996. Fotograma de Acciones sinuosas, Diego del Pozo. 2010.

IMAGEN 11: Elvis Herselvis con una admiradora en 1996. Fotografía de Polixeni Papapetrou.

Y finalmente el caso de los miembros del colectivo italiano Tute Bianche cuando el 20 de Julio de 2001 en la manifestación contra la cumbre del G-8 de Génova se disfrazaron con cascos, chalecos y monos blancos, también cubrieron sus cuerpos desfigurándolos con material acolchado para la protección mutua de la policía y para marchar juntos en grandes bloques durante la manifestación. Pretendían forzar una negociación entre la cúpula de la cumbre y el Movimiento Antiglobalización llegando a la sede donde transcurría la misma. A pesar de órdenes superiores un grupo de carabinieri italiano no se replegó y cargo por error contra los Tute Bianche como certifica una conversación grabada entre cuerpos policiales. Ese mismo día en las inmediaciones falleció Carlo Guliani, un manifestante de otro colectivo, por un disparo de la policía.

IMAGEN 12: Miembros de los Tute Bianche en la cumbre de Génova en 2001. Fotograma de Acciones sinuosas, Diego del Pozo. 2010.

Sin duda estas estrategias colectivas confirman no solo resistencia sino el desplazamiento de la vergüenza común como lugar eficaz para activar en otro sentido toda la ansiedad generada por las políticas del Miedo y del Odio. En los tiempos de la reciente aprobación de la Ley Mordaza por el gobierno del PP en España, sigue siendo muy importante producir acciones e imágenes que contribuyan a revertir el efecto que estas políticas han tenido en nuestros cuerpos, convirtiendo su efectividad en una otra afectividad que las desestabilice.


Bibliografía

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