# Cuatro
- 2014

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ENTRE/ Casas y plazas

Universidad Complutense de Madrid


Cada que vez que queremos escapar de la rigidez taxonómica impuesta por la metafísica occidental, solemos utilizar una serie de figuras de modo recurrente: la red, las constelaciones, la desterrorialización, los pliegues, los flujos, las cintas de moebius, los rizomas… Aunque en el título de este número la barra de separación se desplaza del lugar habitual (ENTRE)/ casas y plazas), su presencia señala que todavía tenemos muy arraigado el pensamiento dicotómico. Para solucionar el sistema de oposiciones que instaura la barra separadora, Jacques Derrida propuso hace tiempo hacerla líquida [1].

De acuerdo. Podemos quedarnos con la figura de lo líquido, pero siempre que se trate de ese líquido viscoso que segregan algunos artrópodos y que se solidifica al contacto con el aire formando una serie de hilos muy finos y fluidos. Es decir, insistir en la articulación de una serie de líneas tensadas y destensadas en un contexto determinado. Es lo que más urge ahora, y lo solicitado para este número de la revista: hablar de conexiones situadas, no de postergación interminable del sentido del “entre”. También de resonancias y reverberaciones, cómo se repercuten la experimentación institucional y la acción directa, por resumir excesivamente nuestras preocupaciones del título en torno a las “casas” y las “plazas”. Quizá por ello, cuando propusimos la relación casas/plazas lo hicimos desde una experiencia muy inmediata, prágmática (pensamiento tosco, plumpes Denke, en palabras de Brecht) [2].

Utilizamos las casas para remitirnos a lugares en los que se presentan prácticas artísticas críticas, lo que queda del cubo blanco o la caja negra, los “laboratorios” artísticos como espacios tradicionales de experimentación autónoma, los media-labs también en cierto sentido; en realidad todo aquello que está “cobijado”, es decir, subvencionado por dinero público o capital privado. Dejamos las plazas como lugares todavía a la intemperie, aunque esto suene a una naturalización acrítica. Y ello en un doble sentido. En primer lugar por estar inmersos en una digitalización del mundo que organiza de otra manera tiempos, cuerpos, espacios y signos “no subvencionados”; una maraña tecnológica que no sólo desactiva directamente la dicotomía interior/exterior, sino en la que todos los procesos de subjetivación están implícitos. En segundo lugar, porque, como se ha podido demostrar, general intellect es algo más que aquello que nos hicieron pensar, es también una forma de sensibilidad que arrastra la acción y la teoría con ella y cumple de otro modo su cometido en la construcción de un utópico afuera (del capital), donde se desarrolle la idea de construir comunidad. En este sentido, estar a la intemperie significa también autofinanciamiento y autogestión.

En resumen, el “entre”, en tanto entramado de hilos de un dispositivo a “desenmarañar” (Deleuze 1990, p. 155) [3]], tendría que operar de una manera activa. Es decir, que la imaginación propia del experimentalismo artístico -arma poética y política- teja todo un sistema de relaciones puntuales con “otra” imaginación que se ha considerado más radical por estar a pie de calle. De manera que, tal y como están las cosas y visto que el ámbito en el que nos movemos es fundamentalmente plural y polémico, creímos conveniente que la revista se abriera a modos concretos desde los que comprender el problema propuesto.

Por todo lo dicho, nos pareció fundamental contar con la aportación de Silvia Maglioni & Graeme Thomson, quienes tuvieron la gentileza de cedernos “Lo que hay en el ‘entre’, un texto especialmente elaborado sobre su película Facts of life que partió de 18 horas de vídeo -en bruto- de los cursos de Gilles Deleuze en la universidad de Vincennes, en 1975-76, “un auténtico laboratorio político subversivo en el que los códigos institucionales, las relaciones de poder y las prácticas tradicionales de transmisión habían quedado, si no suspendidas, al menos desestabilizadas” [4].

Dentro de los artículos que integran el dossier, Miriam Valero [“Echando de menos a Jennifer. De la imagen-objeto al producto digital”] considera que en la era post-internet ya no tiene sentido –y quizás tampoco sea posible– diferenciar entre la vida que desarrollamos fuera y dentro de Internet (nuestra experiencia offline/online), y nuestros cuerpos e imágenes en un espacio y otro están irremediablemente entrelazados. Helena Grande acude a la exposición The Whole Earth. California and the Disappearance of the Outside y las conferencias Documents, Constellations, Prospects, y plantea una reflexión sobre la influencia de la noción de globalización en las formas de organización y la pérdida del afuera como idea de un sistema o espacio independiente en torno a las narrativas surgidas en el marco de la contracultura californiana. José Manuel Bueso se pregunta por el espacio-tiempo rizomático de la sincroni-ciudad. En una época de dislocación geopolítica total, ¿cómo saber qué es Norte o qué es Sur? Y sobre todo, en las grandes ciudades, Bagdad, París, Río, New Orleans ¿dónde esta el norte y dónde el sur?. Y ¿cómo pueden los países instituirse en sur-sur (los PIGS), tras la crisis? Bueso apuesta porque la precariedad neoliberal aprenda de los Jacobinos Negros que se alzaron en las plantaciones de Haití.

Rafael Mateos aprovecha las posibilidades que intuyó Foucault en La escritura de sí: “Los hypomnemata, en sentido técnico, podían ser libros de contabilidad, registros públicos, cuadernos individuales que servían de ayuda memoria" [5]. En su texto, “Hypomnémata de una contradicción por habitar”, Rafael sale a las calles y vuelve minuciosamente sobre acontecimientos estéticos y políticos que hemos vivido en la ciudad de Madrid, se pregunta por su potencia intempestiva que pone en relación con su fragilidad, su caída en el olvido, y la importancia de guardar su disponibilidad como soportes para una reflexión futura que nos atañe a todos.

Por su parte, Carolina Mateo y Mijo Miquel abordan desde un proyecto concreto como fue el IV encuentro de AACC Comboi a la Fresca, en Valencia en el año 2011, el modo en el que las recientes movilizaciones sociales iniciaron una política emancipadora que favoreció la intensificación de las relaciones entre arquitectos, sociólogos, artistas y ciudadanos para reflexionar acerca de las posibilidades de un urbanismo involucrado en pensar la ciudad desde lo colectivo.

Nos parecía necesario incluir la contestación de las mujeres artistas al cubo blanco -una de las casas que contiene el título de este número- como un espacio de dominación patriarcal heteronormativo; la urgencia de desbordarlo con otras formas de hacer. En su artículo “Del levantamiento feminista al arte público. El Far West de las Oportunidades”, Elena García-Oliveros nos ofrece un relato del encuentro que el colectivo Toxic Lesbian mantuvo con Suzanne Lazy el pasado 6 de mayo de 2014.

Esta insistencia en el “entre”, como tema del número 4 de Re-visiones [6], invita a un juego de palabras al hilo de una nueva sección en la revista: una serie de entrevistas a reconocidas pensadoras con las que el equipo de investigación se reconozca en sintonía. Cierta forma de producción de pensamiento entre dos, a fin de cuentas. Como no podía ser menos, hemos comenzado con Susan Buck-Morss, una de las filósofas más citadas por todos cuantos nos empeñamos en la importancia epistémica de las imágenes a la hora de reescribir las narrativas hegemónicas. Su implicación en nociones afines también a la revista, como lo común global, sus prejuicios con respecto a la ontología y su extraordinaria comprensión de la figura política (y actual) de Walter Benjamin, hicieron, si cabe, más estimable su presencia entre nosotros.

La entrega se completa con dos reseñas, la que Pablo Martínez dedica a la reciente traducción de Pueblos expuestos, pueblos figurantes de Georges Didi-Huberman, y la de Jaime Vindel sobre el libro de Pilar Barreiro López y Julián Díaz Sánchez (eds.), Crítica(s) de arte. Discrepancias e hibridaciones de la Guerra Fría a la globalización.


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Notas

[1Derrida, J. (1972), La Diseminación, Madrid, Fundamentos, p. 231

[2Tomo prestadas estas palabras de Susan Buck-Morss, “Commonist Ethics” http://susanbuckmorss.info/text/commonist-ethics/ [Acceso diciembre 2014]

[3Deleuze, G. (1990) ¿Qué es un dispositivo? En AAVV, Michel Foucault, filósofo, Barcelona, Gedisa, p. 155. Se puede encontrar en:
URL: http://royalcaute.blogspot.com.es/2008/08/qu-es-un-dispositivo-gilles-deleuze.html [Acceso diciembre 2014

[4Cito sus propias palabras en el texto referido incluido en el presente número.

[5Foucault, M. (1990) “La escritura de sí”, en Abraham, T. Los senderos de Foucault, Nueva Visión, Buenos Aires. pp. 177- 178

[6Este número no habría sido posible sin la ayuda del CA2M, EPO de nuestro nuevo grupo de investigación I+D Visualidades críticas: reescritura de las narrativas a través de las imágenes [HAR2013-43016-P].

Agradezco también la ayuda prestada por la Sección departamental de Historia del Arte de la Facultad de Bellas Artes (UCM) que ha financiado la edición y traducción de la entrevista realizada a Susan Buck-Morss.