# Cuatro
- 2014

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Dinámicas de transformación urbana en la retórica práctica del IV encuentro de AACC Comboi a la Fresca

Universidad Europea - Valencia / Universidad Politécnica de Valencia

Este artículo es un ensayo producto de una investigación desarrollada desde la Red Arquitecturas Colectivas, en colaboración con nuestras respectivas universidades.


RESUMEN: Si bien es cierto que la proximidad temporal impide valoraciones definitivas, se puede afirmar que en 2008 emergió una política emancipadora a escala planetaria que tuvo su momento culminante en 2011. Esta emergencia supuso, en el ámbito de lo urbano, la intensificación de la relación entre arquitectos, sociólogos, artistas, y los propios vecinos así como la incorporación de prácticas colaborativas y asamblearias provenientes de los movimientos de base en la construcción de los procesos de regeneración urbana, como respuesta a la acentuación de la crisis del capitalismo neoliberal.
El presente artículo ejemplificará este modus operandi en el Comboi a la Fresca, encuentro de la red Arquitecturas Colectivas que tuvo lugar en Valencia en 2011. Se parte de la idea de que las micropolíticas emancipadoras que se dieron lugar en Valencia, lejos de caer en el olvido por ser producto de un estado de ensoñación, articularon una dinámica de transformación subjetiva construida desde el cuestionamiento de las propias prácticas.

PALABRAS CLAVE: Arquitecturas Colectivas, arquitectura performativa, Comboi a la Fresca, Outsite, pragmatismo.


Tal y como se viene afirmando en los últimos años (Zizek, 2013), en el periodo 2008-2011 se produjo un auge de los movimientos sociales a escala planetaria. Los movimientos antiglobalización que dieron comienzo a la década de los 2000 tuvieron su máxima expresión en 2011 con corrientes como Occupy Wall Street, la primavera árabe o el 15M en España (De Araujo et al., 2013; Harvey, 2013) [1]. Sin embargo, algunos autores remarcan que, en la medida en que los movimientos antiglobalización perdieron capacidad de interlocución -así como sus espacios geográficos en las ciudades- fueron perdiendo fuerza (Zizek, 2013:23; Harvey, 2013).
En este contexto, a finales de 2010 se empezó a fraguar en Valencia la organización de un encuentro ciudadano que ejercitaría la intervención urbana como práctica política, el encuentro Comboi a la Fresca [2].

Con el objetivo de tejer redes y hacer ciudad, Comboi tuvo una doble intención: fue por un lado un proyecto que reunió a diversos colectivos multidisciplinares en un espacio de reflexión sobre los fenómenos de transformación que caracterizan hoy a las metrópolis contemporáneas, y por otro, una plataforma de construcción de un espacio de comunicación entre ciudadanos, técnicos y movimientos sociales, conectado con pequeños proyectos de investigación-acción que se daban ya en la ciudad [3]. Comboi llevó a cabo intervenciones urbanas de carácter local y efímero, mientras creaba nuevos espacios bajo perspectivas muy variadas como la apropiación, el empoderamiento o la subversión.

La proximidad en el tiempo de estos acontecimientos dificulta realizar una valoración certera (Hobsbawm, 1994), pero aún así cabe preguntarse en qué medida las micropolíticas llevadas a cabo por Comboi activaron una dinámica de transformación urbana, a la luz de sus prácticas reales. En este artículo veremos cómo Comboi, a pesar de compartir con los movimientos sociales de 2011 un cierto sentido utópico de renovación generalizada, acentuará su sentido pragmático en el territorio por la urgencia de reinvención de lo urbano en una ciudad como Valencia. La temporalidad, la autoría disuelta, la falta de dogmatismo y la renuncia a la estrategia, fueron claves sobre las que se construyeron dinámicas emancipadoras, construidas por oposición a la práctica política local.

Tomándole el pulso al cadáver

Comboi visibilizó una dinámica ajena a la figura del activista como héroe individual y de la ciudad como objeto. Se partió del concepto de metrópolis como marco actual en el que suceden los cambios, donde se juega la posibilidad de implementar una gobernanza que constituya el marco real para las instituciones del común (Prieto del Campo, 2009).
La crisis de 2008 asentó un espíritu de insatisfacción generalizada. El panorama urbanístico en Valencia necesitaba operar un desplazamiento en sus prácticas para poder hacer frente a las políticas orientadas a la producción de espectáculo que al respecto se habían venido aplicando desde las instancias gubernamentales. Tanto desde los movimientos asamblearios como desde las instituciones culturales, se empezó a hacer evidente un pensamiento crítico y emancipador en relación a la construcción de la ciudad que fue extendiéndose progresivamente. En 2011, coincidiendo con las revueltas sociales a nivel mundial, tanto desde el ecosistema cultural español como desde los epicentros internacionales como el Museo de Arte Moderno de Nueva York [4], se comisarían algunas exposiciones que mostrarán la implicación directa de la arquitectura con la economía o la política, y la importancia de lo que nosotras denominamos las micropolíticas de la urgencia. Los graves efectos de la crisis económica en los suburbios de todo Estados Unidos hicieron repensar los diseños de los paisajes suburbanos, en Foreclosed: MoMA Takes on Suburbia (2011-12) [5] mientras que Small Scale, Big Change: New Architectures of Social Engagement (2011) [6] presentaban proyectos de los cinco continentes que aportaban una arquitectura basada en narrativas de uso para las comunidades consideradas marginadas en relación al patrón cultural predominante. En nuestra geografía, ese mismo año se acogía en el Centro del Palacio Cibeles Madrid la exposición Post-it City. Ciudades ocasionales [7], previamente expuesta en el CCCB de Barcelona del 13 de marzo de 2008 al 25 de mayo de ese mismo año. La exposición mostraba los usos y ocupaciones temporales no reglamentadas del espacio público para actividades comerciales, lúdicas y sexuales en medio centenar de ciudades de todo el mundo.

Gracias a estas exposiciones se recordó cómo la práctica urbanística también produce ideas efímeras y conceptos que pueden dar respuesta a una noción ampliada de la movilidad dentro de la sociedad contemporánea. La movilidad no es sólo una cuestión física, sino también social, política, económica o psicológica. En este nuevo contexto, las intervenciones efímeras serán para Pedro Gadanho, responsable del Departamento de Arquitectura y Diseño del MOMA, una respuesta crítica a la lentitud de las transformaciones de identidad en la ciudad actual [8]. En este sentido particular, Gadanho introduce el término performance architecture, una arquitectura más cercana al término performance como manifestación artística que a la acepción de eficiencia técnica y económica que conlleva su traducción literal. La acción performativa en esta arquitectura se convierte en un gesto social radical que va mucho más allá de la producción de un objeto estético. Las intervenciones arquitectónicas relacionadas con la noción de performance, a menudo combinan un modus operandi artístico con un profundo sentido de responsabilidad social, que conecta con un espíritu pragmatista y estadounidense de afrontar los retos urbanos desde los límites de lo legal (Rajchman, 2010), como hacen colectivos como REBAR, que operan entre San Francisco y Nueva York [9].

El terreno del Outsite

Aunque muchas de las prácticas de Comboi llevaban tiempo desarrollándose de forma más o menos subterránea en Valencia, fue necesaria una confluencia de agentes culturales y de oportunidad, para que se produjeran las sinergias suficientes que permitieran canalizar la preparación del encuentro [Imagen 1]. Los encuentros de Arquitecturas Colectivas se han venido realizando en diferentes ciudades de España desde 2007 [10]. El IV encuentro celebrado en Valencia reinventó la metodología que iba a guiar todo el proceso y determinar su contenido, alentado por las movilizaciones sociales que se dieron ese mismo año, ya que en vez de ocupar el territorio únicamente como espacio de encuentro, se convirtió en el espacio de intervención y colaboración, articulando una red de agentes locales diversos con los colectivos visitantes. El encuentro se materializó en diversos tipos de acciones organizadas en una semana, diseminadas por diferentes espacios de la ciudad, que se aglutinaron temáticamente en torno a tres ejes: participación, itinerarios sensibles, y creación de espacios.

Imagen 1: Entrada al recinto habilitado como “ágora” de Comboi, punto de encuentro de todos los agentes implicados. Imagen cedida por la autora, Mijo Miquel, 2011.

La intención del eje de participación era la de socializar y seguir desarrollando conocimientos para afrontar problemáticas como la falta de vivienda, la expropiación de los espacios la invisibilización de conflictos e intereses y en definitiva, la deshumanización de la polis. Por ello, tanto el taller jurídico, centrado en la gestión y protocolo de espacios en desuso, como el de masovería urbana se centraron en vías legales de transformación del territorio [11], aportando los conocimientos técnicos y los instrumentos jurídicos legales que permiten ampliar las posibilidades de acción en el planeamiento urbanístico tanto en el espacio como en el tiempo. Como consecuencia y resultado de los talleres jurídicos, se propuso trabajar en cinco guías a modo de recursos sencillos que permitieran una información básica sobre los pasos a seguir en función del tipo de proyecto que quisiera desarrollar: una guía que se ocupara de protocolos de activación de solares, edificios y azoteas; otra guía que trabajara sobre formas jurídicas para colectivos y agrupaciones de colectivos; otra sobre formas de cesión de poderes o bienes públicos y privados; y una última que abordara la legalidad básica (licencias, permisos, seguros).

Por otro lado, tanto los itinerarios como la creación de espacios se orientaron a la potenciación del derecho de uso del espacio mediante construcciones colectivas en el espacio social, evidenciando procesos de gentrificación y exclusión. De los siete itinerarios planteados, se desarrolló un primer itinerario en Russafa -De la Russafa histórico social a la intercultural- en el que habitantes del barrio realizaron un recorrido guiado a través de Russafa contando con diferentes voces y a pie de calle, su transformación a partir de su fundación como municipio que se integra en la ciudad, hasta la situación actual de carencia de dotaciones tanto culturales como deportivas o con fines sociales y como centro de los diferentes procesos migratorios. El segundo recorrido -Patrimonio industrial y memoria obrera- se realizó en el barrio de Patraix. En él, se llevaron a cabo una serie de intervenciones de puesta en valor de dicho patrimonio y de la memoria obrera vinculada al mismo con ayuda de las asociaciones de barrio.

El tercer itinerario -Gincana popular- consistió en una gincana en el centro histórico en la que se buscó la prolongación de lo doméstico en el espacio público mediante juegos intergeneracionales, llevada a cabo junto a Amaltea, una asociación que trabaja con niños en riesgo de exclusión. El cuarto itinerario -Un deseo llamado tranvía- se definía como un recorrido urbano lúdico, creativo y reflexivo por las lindes del barrio de Natzaret, como estrategia de visibilización del aislamiento físico y la poca accesibilidad a la que está sometido. El quinto itinerario -Comboi al convoy- consistió en la ocupación durante 3 horas de las líneas 3 y 5 del metro de Valencia mediante una de convocatoria de desayuno colectivo en el que se invitaba a todos los que compartían vagón, como continuación de la actividad mensual del colectivo Desayuno con Viandantes que proyecta desayunos colectivos en diferentes espacios públicos de la ciudad. El sexto -Música en el espacio- ponía en práctica la idea de la ocupación sonora de los espacios desde la tradición musical valenciana proponiendo intervenciones sonoras experimentales en la plaza Viriato de Velluters. El último itinerario -Vamos al Cabanyal- proponía un recorrido guiado por el Cabanyal para conocer de cerca su historia, su peculiar parcelación, el modernismo popular y la propuesta de prolongación de una avenida, explicando la problemática de la situación actual del barrio y las posibilidades de transformación que tiene para integrarse en la Valencia del siglo XXI, asociándolo a la clausura del encuentro en el antiguo Matadero de ese barrio, restaurado de forma colaborativa durante el proceso.

Por último, el eje de Creación de espacios se concretó en las intervenciones en el Solar Corona, espacio que funcionó como sede del encuentro tras su acondicionamiento y la construcción de una cúpula geodésica; las intervenciones en medianeras realizadas por diferentes artistas internacionales (Escif, Ericailcane y Blu); la proyección de películas en el solar que ocupaba el antiguo Teatro Princesa, reivindicado para la construcción de equipamientos culturales por el barrio; así como la ocupación de azoteas en desuso como espacios para la colectividad.

Al margen de las acciones concretas, es preciso caracterizar algunos elementos inherentes al encuentro: la experiencia del Comboi muestra cómo, desde la práctica, fue posible desarrollar herramientas necesarias para producir sucesivos empoderamientos: empoderamiento físico a través de la generación de espacios del procomún, económico a través de las diferentes propuestas de protocolos jurídicos y alternativas laborales, y empoderamiento político a través de las herramientas asamblearias y participativas para llevar a cabo diferentes procesos de autogestión (Miquel, 2013). En los tres casos, nos referimos a determinadas prácticas instituyentes que, mediante la autoformación en diferentes esferas, abren una vía de transformación que permite un mayor margen de reacción y autodeterminación. Comboi se consolidó en una plataforma de intervención urbana con temporalidad limitada, pero que, sin embargo, tomaría nuevas formas, como La CIV o las acciones del Solar Corona, como parte de esta estrategia emancipadora alternativa a la política local [12].

Desde el Comboi, se intentó posibilitar la creación de otros ámbitos de relación. Así surgiría por necesidad el concepto del Outsite (Miquel, 2011), como espacio de ajenidad interdisciplinar. El Outsite es el territorio que se define por su permanente ajenidad, por su condición de outsider encarnado en un site, específico del lugar y ajeno a cualquier disciplina. Se trataría de un espacio de trabajo que no corresponde ni al urbanismo ni a la arquitectura ni al arte ni a la sociología ni al trabajo social, sino que excede a todos dejando de lado los marcos de conocimiento construidos y situando a los implicados en el rol común del ignorante. A pesar de ello, es un espacio plenamente local aunque no pertenezca a una categoría concreta, ni a una disciplina determinada ni una práctica localizable, ni siquiera a una autoría única. Además, el trabajo sobre el propio territorio resulta un modus operandi diferencial respecto a otros colectivos similares que funcionan primordialmente bajo la lógica del encargo.
En resumen, hay que remarcar el hecho de que las prácticas Comboi se desarrollaron en el territorio del Outsite, trabajando con micropolíticas que estructuran proyectos imbricados en las problemáticas del presente, sin interés por conquistar verdades absolutas. Presentes estarían la temporalidad limitada, la autoría disuelta, la falta de dogmatismo y la renuncia a la estrategia, pero todas ellas encarnadas en acciones concretas y pragmáticas.

Creación de un espacio de ajenidad común

Frente a un modelo convencional de conocimiento compartido, se trató de salir del inevitable posicionamiento previo para partir de las ignorancias respectivas. Este posibilitó la generación de esferas autónomas de reconocimiento, en el terreno del Outsite. La propuesta de base en la planificación de Comboi fue provocar un proceso creativo alentado por cierto caos y posibilitar la apropiación de los saberes por cualquier participante, más allá de los límites marcados por las diferentes esferas académicas.

Además, en los diferentes talleres del Comboi, se trabajó cuestionando conceptos preestablecidos y aceptados en la ciudad contemporánea. Con el objetivo de resignificar el lenguaje, se trataron de identificar los protocolos de endurecimiento que han ayudado a consolidar los pactos sobre los que se basan las políticas contemporáneas, reconsiderando términos como planificación, vivienda, familia o propiedad. En estos talleres se partió por tanto de la premisa latouriana [13],

Las dinámicas privilegiadas por los encuentros tratarían de resignificar conceptos tan hiperconstruidos social y normativamente como el de vivienda. Por ejemplo, en el Taller de masoveria urbana se trabajó la vivienda como un proceso altamente tecnificado y opaco que se comporta como una “caja negra” [14], dejando poco espacio a otras significaciones de lo doméstico que difieren del apartamento de dos habitaciones al que se accede por propiedad. La implementación del contrato de Masoveria Urbana, buscaba otras formas de acceso a lo doméstico, facilitando a la vez soluciones a la obsolescencia del parque de viviendas en nuestras ciudades. El modelo pretendía fomentar la rehabilitación y cuidado de viviendas en desuso a cambio de poder usarlas, reinterpretando así la noción de trueque y desvinculando el universo de lo doméstico del universo mercantilista. El taller se concretó en una guía jurídica en continua revisión que incluyó en el panorama espacios de trueque rara vez considerados, como es el caso de espacios subterráneos, aéreos o desregulados (azoteas, refugios, solares). [Imagen 2]

Imagen 2: Uno de los resultados del eje temático de creación de espacios, fue la habilitación del punto neurálgico del encuentro en el Solar Corona, espacio que todavía se mantiene vivo y activo. Para más información ver: http://solarcorona.wordpress.com/ Imagen cedida por la autora, Inés G. Clariana, 2011.

Esta desacralización del conocimiento que derivó en una construcción colectiva del capital cognitivo en los diferentes talleres, supondría la reconstitución del ágora, la habilitación del espacio del Outsite capaz de catalizar la suficiente energía y la suficiente ignorancia como para provocar dichos cambios.

Autoría disuelta

Las micropolíticas de Comboi cuestionarán el régimen del poder posicionando el anonimato y la apertura de la red en el centro de la dinámica, como estrategias de reconocimiento de lo intermitente y lo colectivo. La idea era generar una cultura del procomún [15] y se intentó llevar a cabo mediante la creación de una plataforma extradisciplinar de colectivos, orientada a transformar el biopoder en biopolítica (Amuchástegui, 2011), es decir, pasar de instituciones que modelan subjetividades y comportamientos a posicionamientos activos hacia lo institucional, de manera que se pudiera activar la ciudad en base a intereses ajenos al capitalismo. Se pretendía trabajar desde un lecho operativo no mercantilista y colaborativo: no hablar con vecinos sino construir con ellos. No existió separación por tanto entre el sujeto de acción y el objeto de transformación mediante una lógica de la pertenencia o de la exclusión, sino precisamente se trabajó con lo que es inapropiable. Se pretendió ejercitar una estructura flexible, efímera, de jerarquías desdibujadas que se manifestó a lo largo de la vida activa del Comboi. Pascal Nicolas Le-Strat [16], tuvo la ocasión de visitar Valencia y trabajar con el Comboi, y narraba la experiencia como un bello ejercicio de democracia contributiva, haciendo hincapié en la gran distancia que va de participar en algo a formar parte de ello.

Temporalidad limitada

Comboi a la fresca fue concebida como una alianza temporal. Para todos resultaba igualmente importante tanto la generación de la comunidad como su interrupción, privilegiando la disolución como motor generador de vínculos posteriores renovados. En este sentido, la temporalidad era básica para evitar que la permanencia empoderara en exceso a unos actores en relación a otros. La dinámica de Comboi rechazaba por sistema cualquier lógica organizativa permanente en el tiempo que recordara los abusos sufridos en la ciudad de Valencia. [Imagen 3].
Este espíritu transitorio aliviaba la presión política interna dentro de las dinámicas de los grupos pero también la presión financiera. El único plan en el tiempo era la disolución, lógica que permitió esquivar con mayor libertad las dinámicas del poder.

Imagen 3: La estructura arquitectónica habilitada en el Solar Corona denotaba la temporalidad limitada. Imagen cedida por la autora, Carolina Mateo, 2011.

Lejos de buscar una teoría unificadora o un vocabulario común, las asociaciones y colectivos de artistas y arquitectos compartieron su malestar e inestabilidad, territorio que emergía de su renuncia a cualquier estrategia conocida. La ciudad de Valencia se ha venido entendiendo como territorio de lucha política en donde medir la potencia de cada una de las partes [17].

Mantener la neutralidad en las intervenciones resultó poco menos que imposible; sin embargo, en ningún momento se trazó una estrategia de adhesión a alguna de las partes, sino que se situó desde el territorio del Outsite, en una posición de interlocución legitimada desde la que dialogar tanto con los poderes como con los contrapoderes.
La verdadera estrategia fue desplazar lo necesario para situar lo contingente en el centro del espacio de lo posible, ya que gran parte de las dinámicas de construcción del encuentro serían anecdóticas y azarosas. En este espacio posibilista, arquitectos y artistas buscaron los huecos normativos y oportunistas a la hora de buscar financiación o solicitar permisos que, posicionándose en los límites del sistema, habilitaron nuevas prácticas urbanas y ciudadanas.

La perpetuidad de las comunidades mutantes

El IV encuentro de AACC, Comboi a la Fresca, se sumaría a los movimientos que emergieron en 2011, en estas líneas hemos visto cómo Comboi actuó bajo una lógica pragmática y mutante - construida por oposición a la lógica institucional - que la ciudad de Valencia exigía.
La excepcionalidad de muchos de los movimientos que se dieron en 2011 radicaría precisamente en el proceso de ósmosis que se produjo desde las dinámicas propias de los movimientos sociales de base hacia el colectivo ciudadano. En concreto en Comboi, fueron en gran parte arquitectos y artistas -además de las asociaciones vecinales y la ciudadanía en general- los que se beneficiaron de dicha permeabilidad, pudiendo así desplazar dinámicas tecnificadas a las que tienden estos ámbitos de conocimiento, sobre todo el ámbito de la arquitectura, hacia procesos de contribución ciudadana. Comboi, sin duda, trató de romper con el modelo autorreferente del arte y la arquitectura, trabajando desde el terreno del Outsite y la “arquitectura de performance” (en términos de Pedro Gadanho), al combinar un modus operandi artístico, y en cierto modo pragmático, con un profundo sentido de responsabilidad social. Su ausencia de estrategia, que facilitó una continua revisión crítica, se manifestó a través de aspectos como la no linealidad temporal, representativa y cognitiva sobre la que se construyó todo el proceso.
Del mismo modo, a pesar de que el objeto de reflexión fuera la ciudad desde una óptica eminentemente política, los espacios abandonados constituirían espacios de referencia para un proceso de creación de comunidades. Desde la humildad y el escepticismo sobre su rango de acción, nuestras prácticas locales intentan introducir estos cambios y modos de pensar autónomos erigiéndose en interlocutoras válidas ante las instancias públicas, generando procesos de agenciamiento de espacios en desuso que posteriormente cedemos a asambleas constituyentes que los llevan adelante mediante prácticas autónomas. El Comboi en relación a la descripción del régimen del procomún y los procesos de reutilización de espacios en desuso ha propiciado:

  1. Generación de sinergias a nivel de ciudad
  2. Creación de procomún a través de ideas, metodologías, fórmulas (masovería, procesos participativos, etc.)
  3. Incremento de valor en barrios
  4. Trabajo desde una base no mercantilista y colaborativa (no hablar con vecinos sino construir con ellos)
  5. Horizontalidad en las propuestas que supone el establecimiento de negociaciones en términos de igualdad con instituciones públicas (capacidades igualitarias e instituyentes)

Además de los vínculos locales, el Comboi ha supuesto que 10 o 12 colectivos de aquí se activen también en la red estatal de AACC, convirtiéndonos en un nodo importante a nivel nacional. La red de AACC supone un trabajo más a medio plazo, no sólo como un evento para unos días. Tiene ese potencial y, sin dejar de lado las problemáticas de colectivos trabaja a distintas velocidades, acelerándose en los encuentros y haciendo un trabajo más reflexivo a largo plazo. Por todo ello, consideramos que, aún dentro de un rango de afectación bastante reducido, las dinámicas urbanas que emergieron en Comboi han permanecido por su insistencia en la composición nómada y mutante de lo inapropiable y en la precariedad de sus vínculos, como reflejo de la ciudad contemporánea y apertura a otras maneras de hacer.


BIBLIOGRAFÍA

- Amuchástegui, R. (2011), “Sujeto a la ciudad. Construcciones teóricas desde los textos de Michel Foucault” en U. Fogué, Uriel & Arenas, Luis (Eds.), Planos de intersección: Materiales para un diálogo entre filosofía y arquitectura, Madrid, Lampreave.

- Castro, R. (2011), “Panoptismo, biopolítica y espacio re-flexivo” en U. Fogué, Uriel & Arenas, Luis (Eds.), Planos de intersección: Materiales para un diálogo entre filosofía y arquitectura, Madrid, Lampreave.

- De Araújo e Mota, L. (2013), “Social movements in the global financial crisis: Issues and controversies”, en Ciências Sociais Unisinos, Vol. 49, Nº. 3. São Leopoldo: Unisinos, pp. 288-296.

- Encuentros Arquitecturas Colectivas (2011) Comboi a la Fresca. URL: http://comboialafresca.arquitecturascolectivas.net/ [Consultado diciembre 2014]

- Hardt, M. y Negri, A. (2004), Multitud. Guerra y democracia en la era del Imperio, Madrid, Debate.

- Harvey, D. (2013), Ciudades Rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana, Madrid, Akal.

- Hobsbawm, E. (1994), Historia del S.XX:1914-1991, Barcelona, Crítica.

- Kubey, K. (2011), “Foreclosed: MoMA Takes on Suburbia” en la página web del MoMA.

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- Latour, B. (1992), La ciencia en acción. Cómo seguir a los científicos e ingenieros a través de la sociedad, Barcelona, Labor.

- Lefebvre, H. (2013), La producción del espacio, Madrid, Capitán Swing.

- Lepik, A. y Weller, M. (2010), Small Scale Big Change. New Architectures of Social Engagement en la página web del MoMA.

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- Miquel Bartual, M. (2011), “De las prácticas transversales a las investigaciones extradisciplinares: la constitución del Outsite”, en Ciudades (im)propias: la tensión entre lo global y lo local, Valencia, Universidad Politécnica de Valencia.

- Miquel Bartual, M. (2013), De la autoformación como práctica instituyente en las metrópolis postfordistas, Tesis doctoral, Valencia, Universidad Politécnica de Valencia.

- Prieto del Campo, C. (2009), “Lo público y lo común: Estado, derecho, Administración pública/poder constituyente, capitalismo, movimientos antisistémicos”, en Revista Trasversales, número 14.

- Rancière, J. (2002), El maestro ignorante, Barcelona, Laertes.

- Rajchman, J. “A New Pragmatism?” en Constructing a New Agenda: Architectural Theory 1993-2009, editado por Krista Sykes, pags 92-104. Princeton Architectural Press: Nueva York, 2010.

- Red de Arquitecturas Colectivas
URL: http://arquitecturascolectivas.net/ [Consultado diciembre 2014]

- Zizek, S. (2013), El año que soñamos peligrosamente, Madrid, Akal.


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Notas

[1David Harvey explicaría cómo, entre 2008 y 2011, los movimientos sociales rescataron el sentido de utopía como reacción necesaria al sufrimiento generado por las condiciones tecnocráticas impuestas sobre los países más afectados por la crisis financiera. Estos movimientos pacíficos contaron con una densa diversidad que traspasaba las fronteras de género y edad, al compartir todos los participantes la condición de precarios, cada vez más acentuada política y económicamente. Se visibilizaron mediante la ocupación de espacios públicos y que convocaban a muchos otros anónimos mediante redes sociales, traspasando los límites territoriales y potenciando las sinergias en red; movimientos creativos desde un punto de vista político, caracterizados por reivindicar todos ellos una democratización radical de todos los procesos urbanos.

[2Encuentro de colectivos y ciudadanía promovido principalmente por un grupo de arquitectos, sociólogos y artistas junto con colectivos y agentes independientes que tuvo lugar del 18 al 24 de julio de 2011 en Valencia, cuya plataforma web fue un referente importante.
URL: http://comboialafresca.arquitecturascolectivas.net/

[3Los barrios implicados directamente en la convocatoria (Patraix, Velluters, El Carmen, Russafa, Natzaret y Cabanyal) respondían todos ellos a un patrón de conflicto previo con la Administración.

[4Conviene comenzar recordando cómo el primer comisariado del mundo dedicado a la arquitectura y el diseño se estableció en 1932 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Desde su creación, la colección se ha construido en el reconocimiento de que la arquitectura y el diseño son artes afines e interdependientes.

[5Para más información, consultar Kubey, 2011. URL: http://www.moma.org/explore/inside_out/2011/11/02/foreclosed-moma-takes-on-suburbia

[6Organizado por Andrés Lepik, Conservador, y Margot Weller, Comisario Asistente del Departamento de Arquitectura y Diseño. Para más información, consultar URL: http://www.moma.org/interactives/exhibitions/2010/smallscalebigchange/

[7Se trata de una coproducción del Área de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid, el Centro de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) y Acción Cultural Española (AC/E).

[8La noción de performance arquitectónica se alimenta directamente de la tradición del arte de la performance, como una práctica que, desde los años 70, se escapa de los cánones del trabajo autónomo del arte para concentrarse en el cuerpo, en el contexto y en el principio de la acción.

[9Es preciso revisar los debates recientes que se vienen dando desde el cambio de siglo en el ámbito de lo arquitectónico, que sugieren un renacer de la filosofía pragmatista que nació a principios de s. XX en Estados Unidos, y cuya filosofía permea muchas de las prácticas descritas en este artículo.

[10La red de Arquitecturas Colectivas es una red abierta de personas y colectivos interesados en la construcción participativa del entorno urbano mediante procesos colaborativos de intercambio de información y de realización conjunta de proyectos. Esta red cuenta con un encuentro anual autogestionado que se desarrolla cada año en una ciudad diferente, en los que conceptos como arte y arquitectura se utilizan como recurso para pensar y debatir sobre la construcción y gestión participativa del entorno urbano. URL: http://arquitecturascolectivas.net/

[11El taller de Masoveria Urbana trabajó sobre la teoría y práctica entorno a estrategias minoritarias de acceso a la vivienda, alternativas a las hegemónicas. En el taller se propuso, como una de las acciones, la creación de una plataforma de trueque entre espacios en desuso que intercambiara acciones de rehabilitación a cambio del uso de los espacio, sin intercambio monetario. El taller fue dirigido por los colectivos La Panadería, Sostre Civic y Encajes Urbanos junto a Josep Soler y Carolina Mateo. Para más información, consultar
URL: http://comboialafresca.arquitecturascolectivas.net/?p=868

[12CIV: Coordinadora de Iniciativas Vecinales, grupo conformado por muchos de los miembros que impulsaron Comboi. http://www.laciv.org/
Solar Corona: Centro neurálgico de Comboi, que ha continuado con actividad hasta el día de hoy. Para más información ver:
http://solarcorona.wordpress.com/

[13Latouriano, relativo a Bruno Latour.

[14El término cajanegrizar es una traducción literal del inglés blackboxing. La Teoría Actor Red (ANT según sus siglas en inglés, o TAR en español), pondrá en valor la importancia de las prácticas políticas frecuentes en entornos cotidianos en los que se posibilita una gran capacidad de resistencia biopolítica.

[15Concepto actualizado por la estadounidense Elinor Ostrom, que se refiere a los bienes que son de todos, no confundir con bienes públicos (del Estado).

[16Para más información, consultar: http://www.le-commun.fr/

[17Los ciclos de gentrificación y la creación-transformación de barrios mediante intervenciones faraónicas de complejos espectaculares de gran impacto que buscaban la inclusión de la ciudad en las rutas turísticas de alto nivel, han producido una polarización de las posiciones de la Administración y los ciudadanos que, en algunos casos, data de más de quince años de enfrentamiento sobre la forma de la ciudad.